La separación consciente es un proceso para finalizar una relación pacíficamente

Hace un tiempo escuché hablar de un proceso para afrontar las rupturas de pareja de manera esforzadamente pacífica, sobre todo en el caso de parejas con descendencia: la separación consciente.

La separación consciente es un proceso que implica la finalización de una relación de manera respetuosa, razonablemente amigable y empática. A diferencia de una separación conflictiva en la que los resentimientos y los desacuerdos prevalecen, la separación consciente busca priorizar el bienestar emocional de ambas partes (y en su caso de los hijas y las hijas), y fomentar un entorno de colaboración, en lugar de la confrontación.

Colaboración vs. Confrontación

Cuando una pareja decide separarse es natural que existan sentimientos de tristeza y dolor, de algún modo es normal que una parte de nosotras y de nosotros lo viva como un fracaso. Sin embargo, cuando hay hijos e hijas involucrados, es fundamental llevar a cabo esta transición con las mayores dosis de generosidad y consideración hacia la otra persona, con quien seguiremos relacionados como padres-madres de nuestros hijos durante el resto de nuestras vidas.

Grandes dosis de generosidad y consideración hacia la otra persona

La crianza compartida requiere, como decíamos, de un esfuerzo conjunto para mantener un entorno amoroso y estable, a pesar de la separación. Esto implica ser conscientes de que, aunque la relación de pareja haya terminado, la relación como padres debe continuar, y los peques necesitan sentir el apoyo y la presencia de ambos progenitores.

Es importante recordar que las hijas e hijos no deben ser utilizados como instrumentos de manipulación o como una forma de «dañar» a la otra persona. Esto sería una manera de proceder tremendamente mezquina y ciega. Más bien, se les debe brindar un ambiente seguro y amoroso donde puedan expresar sus emociones y mantener una relación estable con cada uno de ellos, incluso una relación amable y colaborativa entre ellos.

No es positivo interrumpir el movimiento del amor del hijo o hija hacia su padre o madre, pues papá y mamá viven en el corazón de cada persona durante toda su vida.

La relación de pareja termina, y la relación como familia continúa

Una familia desestructurada no es aquella en la que papá y mamá se separan, sino aquella en la que se rompe la comunicación y la armonía, e incluso aquella en la que se interrumpe el amor hacia alguno de estos progenitores, por fidelidad al otro.

No hay mayor acto de amor hacia una hija e hijo que respetar al otro progenitor, aunque ya no continúe en nuestra vida como pareja.

El respeto hacia el otro progenitor es fundamental para mantener una relación sana y equilibrada con nuestros peques. Al demostrarles respeto y aprecio hacia su padre, o hacia su madre, estamos transmitiendo un mensaje de amor y aceptación hacia ellos.

La forma en que nos relacionamos con papá y mamá también impacta directamente en la autoestima y la confianza de nuestros hijos. Está claro que cada separación es un mundo, y que nadie se divorcia por amor, pero, si evitamos hablar mal del otro padre o madre delante de nuestros hijos (incluso detrás), estamos protegiendo su bienestar emocional y garantizando que se sientan amados y cuidados por ambos.

Nuestros hijos merecen crecer en un ambiente sano, donde ambos padres sean respetados y valorados. Al hacerlo, estamos creando un entorno seguro y estable para su desarrollo emocional y personal, donde es probable que nuestros hijos crezcan con una mayor habilidad para resolver conflictos y establecer relaciones saludables, ya que están siendo testigos de un modelo positivo de comunicación y respeto.

Modelo positivo de comunicación y respeto

No siempre es fácil mantener una actitud de generosidad durante una ruptura de pareja, pero recordar el compromiso de ser madres y padres responsables, y tener presente el amor que se siente hacia los hijos y las hijas, puede ayudar a superar las diferencias y encontrar una forma de coexistencia positiva y constructiva.

Además, la comunicación efectiva y respetuosa entre adultos es fundamental. Esto implica expresar las necesidades y preocupaciones de manera clara y calmada, buscando siempre soluciones y acuerdos que beneficien a los hijos. La capacidad de trabajar juntos y poner los intereses de los hijos por encima de los propios conflictos personales, es esencial para su bienestar emocional y desarrollo saludable.

La separación de una persona con la que se han compartido afectos, sueños e ilusiones en pareja, sin duda puede ser un proceso doloroso. Es natural experimentar una amplia gama de emociones y sentir un vacío en el corazón, mientras se intenta asimilar y aceptar el final de una relación significativa.

La separación consciente es un proceso que implica la finalización de una relación de manera respetuosa, amigable y empática.

A diferencia de una separación conflictiva, donde los resentimientos y los desacuerdos prevalecen, la separación consciente busca el mayor bien posible para ambos, en términos emocionales.

La autora Katherine Woodward Thomas propone una metodología de cinco pasos fundamentales para llevar a cabo una Separación Consciente, que es precisamente el título del libro que tiene dedicado a este tema. Estos pasos están diseñados para ayudar a las parejas a atravesar el proceso de separación de una manera más compasiva y empoderada:

  1. Establecer una intención clara: El primer paso consiste en establecer una intención clara para la separación. Esto implica reflexionar sobre los motivos de la separación y definir los objetivos y deseos individuales para el futuro.
  2. Tomar responsabilidad personal: En este paso, se alienta a cada miembro de la pareja a asumir la responsabilidad personal de su parte en el deterioro de la relación. Es importante reconocer los patrones de comportamiento y las actitudes que contribuyeron a la situación actual.
  3. Practicar el desapego emocional: El tercer paso se trata de aprender a soltar las emociones negativas y el apego emocional a la relación pasada. Esto implica trabajar en la aceptación y el perdón, tanto hacia uno mismo, como hacia el otro, para poder avanzar de manera saludable.
  4. Crear un nuevo contexto relacional: En este punto, los individuos se enfocan en crear una nueva forma de interactuar y relacionarse como ex parejas. Esto implica establecer límites saludables, comunicación efectiva y cultivar un entorno de respeto mutuo.
  5. Recuperar el amor propio y la confianza: El último paso se centra en sanar y encontrar la propia felicidad. Se alienta a las personas a cuidar de sí mismas, reconstruir su autoestima y confianza, y buscar nuevas oportunidades para crecer personalmente.

Estos cinco pasos son una guía práctica para una separación consciente y responsable. Al seguirlos, se puede transformar la separación en un proceso de crecimiento personal y tener una transición más suave hacia una nueva etapa de la vida.

También es muy importante considerar los siguientes consejos, si te vienen bien en tu situación:

Mantener una comunicación abierta y honesta: Es fundamental establecer un canal de comunicación claro y cordial desde el principio.

Definir metas y acuerdos respecto a como deseamos que se lleve a cabo el proceso de separación: Acordar puntos clave como la división de bienes, la custodia de hijos (si los hay) y los acuerdos financieros de manera equitativa y justa, puede contribuir a minimizar conflictos futuros.

Buscar ayuda profesional si nos sentimos desbordados emocionalmente por el proceso: Si sientes que necesitas apoyo para atravesar esta difícil situación, puedes buscar la ayuda de un terapeuta que te acompañe en el proceso, y te proporcione herramientas de afrontamiento.

Cuida de ti misma o de ti mismo desde el principio: Es muy importante priorizar actividades que promuevan tu bienestar físico y emocional, como el ejercicio, la meditación, practicar hobbies que te gusten y quedar con amistades para compartir con ellas.

Evita la confrontación negativa con la que ha sido tu pareja: Es importante evitar caer en patrones destructivos como peleas o discusiones inútiles con tu ex pareja. No merece la pena, no te ayuda a construir lo que necesitas. No es inteligente y no mejora el medio ambiente, todo lo contrario, es tóxico. Antes de combatir, reflexiona. Pregúntate a ti mismo qué te lleva a sentir tanta rabia y si hay algo subyacente que debas abordar. La autorreflexión te ayudará a comprender mejor tus emociones y a tomar medidas para manejarlas de manera más efectiva.

No hables mal del padre o de la madre de tu hijo: Toma esta decisión desde el principio. Es más, si las personas que te rodean te piden explicaciones de por qué ha terminado la relación, si aún sientes rabia contesta de manera escueta con un: «He tomado la decisión de no hablar mal del padre o de la madre de mi hijo» (fin de la cita). No tienes que desahogarte con todo el mundo contando tu versión, tú no lo necesitas y los demás tampoco. Eso forma parte de vuestra historia como pareja o como familia, y no es necesario marear el tema, sólo da para chismorrear y desvirtuar todo lo bueno que habéis vivido.

Recuerda que el tiempo es un gran aliado cuando se trata de superar una ruptura de pareja. Con el paso de los días y las semanas, los sentimientos de rabia tienden a disminuir. Ten paciencia contigo mismo y, si sientes que los sentimientos de rabia persisten o interfieren significativamente con tu bienestar, considera buscar apoyo profesional para ayudarte a navegar por este difícil proceso.

Inmaculada Asensio Fernández

Deja un comentario