Lidiar con la frustración no es fácil

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ILUSTRACIÓN DE: Sveta Dorosheva, tomada de: https://goo.gl/wDNFJG

Dicen algunas teorías que tratan de explicar el origen de la violencia, que la escasa tolerancia a la frustración puede ser un factor desencadenante de este tipo de conductas (véanse los estudios clásicos de la Universidad de Yale en 1938, realizados por Dollard, Miller y colaboradores).

Sentir frustración puede llegar a ser muy desagradable, hasta el punto de poner en jaque nuestro bienestar y autoestima… y todo por un deseo no satisfecho. Puede estar relacionado con algo material que no tenemos, con un afecto que no logramos alcanzar, con la necesidad de reconocimiento externo, etc. Puede vestir muchos ropajes, pero al final la sensación es la misma: no puedo. Y no siempre las causas de esta imposibilidad están bajo nuestro control, sino que no queda más remedio que aceptar que no todo está a nuestro alcance, pero aún así la vida sigue siendo perfectamente aceptable.

Sin embargo, en ese momento exacto en el que experimentamos un profundo sentimiento de  contrariedad, ¿qué podemos hacer con la frustración?, ¿podemos meter la frustración en una botella, lanzarla al mar y sentarnos a esperar una respuesta?, ¿nos comemos la frustración con patatas? No existe una respuesta ideal, pero lo que está claro es que conviene aprender a gestionarla para que no gobierne nuestra vida.

No se puede tener todo lo que se desea, y además no siempre lo que deseamos es conveniente o saludable para nuestra vida, aunque en esto no se suele reparar. De hecho, la escultura de nuestro carácter alberga muchos noes y muchos nopuedo que alguna vez fueron pensados, o dirigidos hacia nuestra persona (“tú no puedes, tú no sabes, tú no vales…”), pronunciados -incluso- por quiénes más nos querían o valoraban. Las personas podemos ser muy contradictorias, e incluso podemos  decir cosas que no sentimos realmente, fruto de un secuestro emocional momentáneo.

La sencillez y la humildad de una persona, incluso su generosidad, están bañadas en las cálidas aguas de la frustración ya resuelta, madurada… lo que yo llamo frustración amiga.

– “¿Puede ser verdad que hay algo fuera de mi que puede hacerme feliz… aunque quizá ni lo tengo, ni lo conozco?

La próxima vez que te pilles en un sentimiento de desánimo o desaire porque las cosas no salieron como tú querías, pregúntate qué esperas que te aporten las circunstancias, personas o situaciones que añoras, y que tú no te sientes capaz de darte.

Puede que a raíz de esta nueva pregunta, la frustración te suene a estación pasajera.

Puede que a raíz de esta nueva pregunta, dejes de lamentarte.

Puede que a raíz de esta nueva pregunta, el miedo desaparezca.

Suerte.

Autora: Inmaculada Asensio Fernández.

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‘Beso, atrevido o verdad’… Qué hay de cierto en la atracción que sentimos hacia otras personas

Ilustración de la artista Philippa Rice

Ilustración de Philippa Rice. Imágen tomada de: https://goo.gl/16iWP8

La atracción por una persona es un ‘estado’ mental que sigue sus propias reglas, y que por lo general se produce por una mezcla de sensaciones producidas por:

  • Ciertos rasgos -físicos que despiertan mis hormonas.

  • Ciertos rasgos emocionales- que veo en ti y despiertan ‘algo’ en mi, me ‘tocan’ la fibra sensible.

  • Alguna característica en tu funcionamiento personal o social, que me hace imaginar que voy a recibir un determinado trato que se me antoja necesario en este momento (podría ser que me cuides, que me apasiones o que me trates de una determinada manera que yo necesito).

  • Toda una serie de proyecciones y deseos que vuelco en tu persona, aunque no te conozca y no me hayas mostrado nada de eso, pero que nuevamente imagino que forman parte de tu carácter y que cumples con los requisitos del hombre o la mujer ideal para mi (o como se ha dicho siempre: de mi vida).

  • Cómo me siento cuando estoy a tu lado, qué me haces sentir, qué imagen me devuelves de mí misma, qué sensaciones despiertas en mi. Dicen por ahí que enamorarse es llegar a un súbito estado de amor propio, gracias a la mirada del otro.

Todos estas características no tienen que darse al mismo tiempo, e incluso -aún dándose- pueden cambiar de color blanco a negro, según evolucione la relación entre ambos-as… a veces podemos llegar a sorprendemos de la manera en la que comenzamos a ´ver´a una persona de nuestro entorno, tanto en positivo como en negativo. La influencia del pensamiento influye mucho en este sentido.

Lo que nunca debe estar presente en una relación afectiva o sexual con otra persona es

  • Sentirte obligado-a a renunciar a situaciones/ cosas/ personas que amas.
  • Sentirte limitado-a a salir o a relacionarte con tus amistades.
  • Sentirte forzado-a a tolerar situaciones que no deseas vivir.

Las personas nos sentimos atraídas unas por otras debido a muchos factores -propios y ajenos- siendo el peso de la propia historia personal un factor que nos predispone o inclina a sentir atracción o deseo por personas que nos hacen bien, o por personas que nos hacen mal. Y como estos mecanismos que nos conducen al buen o al mal amor suelen ser inconscientes, conviene interiorizar -a modo de brújula- que…

El amor no obliga, respeta. El amor no humilla, cuida. El Amor no acosa, se desarrolla en la libertad personal de elegir. El amor no nos impulsa a mentir, sino que sobrevive en medio de todas las verdades y realidades. El amor suma, no resta. El amor no duele.

Autora: Inmaculada Asensio Fernández

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La verdad cura

El temor a ser malinterpretado, juzgado o a herir los sentimientos de los demás, y que como consecuencia se alejen de nosotros, es algo que puede pasarnos en algún momento de nuestra vida, pues si hay algo que define a los seres humanos es que somos sensibles, y las reacciones y comportamientos de los demás nos afectan y nos importan.

¿Cuantas veces has reprimido una necesidad o deseo por miedo a cómo “eso” iba a ser acogido -o encajado- por los demás? Merece la pena dar una vuelta por los propios recuerdos o experiencias cercanas, para valorar seriamente la conveniencia de aprender a gestionar estas situaciones que, aunque en un primer momento pueden parecer incómodas, una vez atravesadas nos muestran que no fue para tanto, y que la ganancia de expresarnos ha sido mucho mayor: hemos ganado en fuerza y ligereza.

Comparto con mucha tristeza una noticia que he leído hace unos días, en la que se informaba que un joven de veintipocos años había cavado un hoyo en la arena de la playa, y se había metido dentro. De repente, vio subir la marea e intentó salir de él, pero sus esfuerzos fueron en vano y falleció dentro del hoyo que él mismo había cavado (…). Cuando leí la noticia no podía creerlo y lógicamente me embargó un sentimiento de fatalidad y desazón, ¿cómo era posible una situación como ésta?

Lógicamente, en este caso nos encontramos ante lo que podríamos denominar accidente, pero no son pocas las veces que -en sentido figurado- somos nosotros los que morimos (emocionalmente hablando) ahogados en los hoyos que solitos cavamos, sin querer darnos cuenta.

Decía, al principio de esta entrada de blog, que las personas somos seres sensibles, por tanto nos duelen las cosas (una mala mirada, un mal gesto, un mal comentario, un mal pensamiento, etc…). Imagina que comienza a hacerse presente la idea de que “me siento mal contigo porque no me escuchas…, porque me siento invadida por ti…, porque no me respetas…, porque deseo más espacio…, porque vas demasiado rápido… o porque vas demasiado despacio…, porque me hablas con desagrado, o porque juzgas y comentas cada decisión o paso que doy…”. Sólo puedo hacer una cosa: PONER PALABRAS a lo que me está pasando, de la manera más asertiva y amable posible. De no hacerlo, podría -sin darme cuenta- estar cavando un hoyo en el que meterme, con el riesgo de que -una vez dentro- no pueda salir de él, o salga con algún daño.

Todo el mundo sabe donde empieza y donde termina su autonomía porque se siente mal, por tanto ahí está la clave para discriminar cuando es necesario tomar la palabra y expresar lo que nos está sucediendo. Para el bien común, es bueno encontrar el camino para hacer valer nuestras necesidades en un marco de trato amable, no invasivo y no paternalista… tejiendo -por tanto- la tela de lo amable.

* Unos tips sencillos para estas situaciones, pueden ser:

  • Si estás muy alterado emocionalmente, toma un poco el fresco. Aléjate de la situación para tomar perspectiva de lo sucedido. Si contemplas un punto negro en medio de una pared blanca, el tamaño del punto depende de la distancia a la que te sitúes de él.
  • No reacciones de manera inmediata. Darnos un tiempo para reflexionar sobre lo que nos sucede, incluso para contrastarlo con alguien de nuestra confianza, en aras a desahogarnos, es un punto siempre a favor.
  • No hagas una montaña de un grano de arena. Por lo general, es mucho peor imaginar el camino hacia una montaña, que caminar hacia una montaña. En nuestra imaginación las situaciones se magnifican y exageran de manera exponencial, y -como dice Byron Katie, la realidad es mucho más amable que lo que pensamos de ella.
  • La verdad cura. Esta frase me la dijo una vez mi amigo José Méndez, y no la he olvidado. La verdad, la nuestra, es la que nos hace honestos, vulnerables y auténticos. Es positivo hacerla valer compartiéndola de manera apropiada. Cuando nos resistimos a hablar sobre lo que nos hace sentir mal, las cosas pueden complicarse… digamos que toda vez que te sientes mal y no lo atiendes, de alguna manera has comenzado a cavar un hoyo… con consecuencias impredecibles.
  • Hablando de lo que sientes tú, no estás atacando ni faltando el respeto a nadie. Es cierto que no es fácil comenzar las conversaciones difíciles, pero el único secreto para mantenerlas, es encontrarnos con la persona en cuestión en un lugar neutro y tranquilo, y comenzar con la primera palabra; esto es: comenzar a hablar. Crees que no vas a poder, que no te saldrán las palabras, que el otro no te entenderá. Incluso puede que pienses que el otro se enfadará y que negará tus razones… pero no es posible negar al otro lo que considera cierto, lo que siente.

Lo que sentimos es verdad para nosotros, y sólo desaparece cuando lo comunicamos y actuamos en consecuencia.

Luego, una vez enfrentado el momento, descubres que no ha sido para tanto, y que te sientes mucho mejor que antes. Nadie ha salido dañado – o no de forma grave, más bien se respira un aire de agradecimiento por la amable honestidad compartida. Y recalco lo de amable pues no se trata de acometer un “sincericidio“, palabro que nos sirve para ilustrar esos accesos de sinceridad grotescos, malintencionados y con todo lujo de detalles innecesarios que sólo conducen al malestar y a los malos entendidos.

Siempre hay un camino para expresarnos que es limpio y ecológico: es prudente, tiene en cuenta al otro y se reparte con cuidado, para evitar daños.

  • Nada de lo que te sucede es vivido por los demás en igual intensidad.
  • Nada es tan importante.
  • Nada permanece.
  • Nada puede hacer que dos personas entren en conflicto, si una no quiere.

LA HONESTIDAD ES EL PRIMER CAPÍTULO DEL LIBRO DE LA SABIDURÍA. Thomas Jefferson.

Inmaculada Asensio Fernández

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Declaración de principios éticos del trabajo social. Federación Internacional de Trabajo Social, julio 2018.

Comparto la recién publicada “Declaración de principios éticos del trabajo social”, aprobada en la Reunión General de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales, y en la Asamblea General de la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social en Dublin, Irlanda, en julio de 2018.

August 6, 2018

Declaración de principios éticos del trabajo social

Esta Declaración de Principios Éticos (en lo sucesivo denominada la Declaración) sirve como un marco general para que los y las trabajadoras sociales trabajen hacia los estándares más altos posibles de integridad profesional.

Implícito en nuestra aceptación de esta Declaración como profesionales del trabajo social, educadores/as, estudiantes e investigadores/as, está nuestro compromiso de mantener los valores y principios fundamentales de la profesión del trabajo social tal y como se establece en esta Declaración.

Existen una serie de valores y principios éticos que orientan a los y las trabajadoras sociales, esta realidad fue reconocida en 2014 por la Federación Internacional de Trabajadores Sociales en su definición global del trabajo social que tiene varios niveles y promueve su ampliación a nivel regional y nacional

Todas las políticas de la FITS, incluida la definición de trabajo social, se derivan de estos principios éticos.

El trabajo social es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar. http://ifsw.org/propuesta-de-definicion-global-del-trabajo-social/

Principios éticos:

1 Reconocer la Dignidad Inherente del Ser Humano Humanidad

Los y las trabajadoras sociales reconocen y respetan la dignidad y el valor inherentes a todos los seres humanos en actitud, palabra y actos. Respetamos a todas las personas, pero desafiamos las creencias y acciones de aquellos individuos que se devalúan o estigmatizan a ellos mismos o a otras personas.

2 Promover los derechos humanos

Los y las trabajadoras sociales abrazan y promueven los derechos fundamentales e inalienables de todos los seres humanos. El trabajo social se basa en el respeto, valor inherente al ser humano, la dignidad de todas las personas y los derechos individuales, sociales/civiles que se derivan de esto. Los y las trabajadoras sociales a menudo trabajan con personas para encontrar un equilibrio apropiado entre los derechos humanos que compiten entre sí.

3 Promover la justicia social

Los y las trabajadoras sociales tienen la responsabilidad de involucrar a las personas en el logro de la justicia social, en relación con la sociedad en general y en relación con las personas con las que trabajan. Esto significa:

3.1 Desafiando la discriminación y la opresión institucional

Los y las trabajadoras promueven la justicia social en relación con la sociedad en general y con las personas con quienes trabajan.

Los y las trabajadoras sociales combaten todo tipo de discriminación, lo que incluye, pero no limita, discriminación por edad, capacidad, estado civil, clase, cultura, etnia, género, identidad de género, idioma, nacionalidad (o falta de ella), opiniones, otras características físicas, capacidades físicas o mentales, creencias políticas, pobreza, raza, estado civil, religión, sexo, orientación sexual, nivel socioeconómico, creencias espirituales o estructura familiar.

3.2 Respeto por la diversidad

Los y las trabajadoras sociales trabajan para fortalecer comunidades inclusivas que respeten la diversidad étnica y cultural de las sociedades, teniendo en cuenta las diferencias individuales, familiares, grupales y comunitarias.

3.3 Acceso a recursos equitativos

Los y las trabajadoras sociales abogan y trabajan para lograr el acceso y la distribución equitativa de los recursos y de las riquezas

3.4 Desafiando políticas y prácticas injustas

Los y las trabajadoras sociales trabajan para hacer una llamada de atención de sus empleadores/as, legisladores/as, políticos/as y las situaciones públicas en las que las políticas y los recursos son inadecuados o en los que las políticas y prácticas son opresivas, injustas o perjudiciales, y al hacerlo, los y las trabajadoras sociales no deben ser penalizados.

Los y las trabajadoras sociales deben ser conscientes de las situaciones que pueden amenazar su propia seguridad y deben tomar decisiones razonables en tales circunstancias. Los y las trabajadoras sociales no están obligados a actuar cuando se ponen en riesgo.

3.5 Construyendo Solidaridad

Los y las trabajadoras sociales trabajan activamente en las comunidades y con sus compañeros y compañeras de dentro y fuera de la profesión, para construir redes de solidaridad para trabajar hacia un cambio transformacional y sociedades inclusivas y responsables.

4 Promover el derecho a la autodeterminación

Los y las trabajadoras sociales respetan y promueven los derechos de las personas a hacer sus propias elecciones y tomar sus propias decisiones, fomentar esto no amenaza los derechos e intereses legítimos de los demás.

5 Promover el derecho a la participación

Los y las trabajadoras sociales trabajan para desarrollar la autoestima y las capacidades de las personas, promoviendo su plena implicación y participación en todos los aspectos de las decisiones y acciones que afectan sus vidas.

6 Respeto por la confidencialidad y la privacidad

6.1 Los y las trabajadoras sociales respetan y trabajan de acuerdo con los derechos de las personas a la confidencialidad y privacidad a menos que exista el riesgo de daño a sí mismo, a otros u otras restricciones de carácter legal.

6.2 Los y las trabajadoras sociales informan a las personas con las que se comprometen acerca de tales límites a la confidencialidad y la privacidad.

7 Trato a las personas como un Todo

Los y las trabajadoras sociales reconocen las dimensiones biológicas, psicológicas, sociales y espirituales de las vidas de las personas y entienden y tratan a todas las personas como un ente completo. Dicho reconocimiento se utiliza para formular evaluaciones e intervenciones holísticas con la participación plena de las personas, las organizaciones y las comunidades con quienes trabajan los y las trabajadoras sociales.

8 Uso ético de la tecnología y las redes sociales

8.1 Los principios éticos explicados en esta Declaración se aplican a todos los contextos de la práctica del trabajo social, la educación y la investigación, ya suponga la atención directa cara a cara o mediante el uso de la tecnología digital y las redes sociales.

8.2 Los y las trabajadoras sociales deben reconocer que el uso de la tecnología digital y las redes sociales puede representar una amenaza para la práctica de muchos estándares éticos que incluyen, entre otros, privacidad y confidencialidad, conflictos de intereses, competencia y documentación, y deben obtener los conocimientos y habilidades necesarios para protegerse contra la práctica poco ética al usar tecnología.

9 Integridad profesional

9.1 Es responsabilidad de las asociaciones y organizaciones nacionales desarrollar y actualizar periódicamente sus propios códigos de ética o directrices éticas, para ser coherentes con esta Declaración, teniendo en cuenta las situaciones locales. También es responsabilidad de las organizaciones nacionales informar a los y las trabajadoras sociales y las escuelas de trabajo social acerca de esta Declaración de principios éticos y sus propias directrices éticas. Los y las trabajadoras sociales deben actuar de acuerdo con el código o las pautas éticas actuales en su país.

9.2 Los y las trabajadoras sociales deben tener las calificaciones requeridas y desarrollar y mantener las habilidades y competencias necesarias para hacer su trabajo.

9.3 Los y las trabajadoras sociales apoyan la paz y la no violencia. Los y las trabajadoras sociales pueden trabajar junto con el personal militar con fines humanitarios y trabajar para la consolidación de la paz y la reconstrucción. Los y las trabajadoras sociales que operan dentro de un contexto militar o de mantenimiento de la paz siempre deben apoyar la dignidad y la agencia de las personas como su enfoque principal. Los y las trabajadoras sociales no deben permitir que sus conocimientos y habilidades se utilicen con fines inhumanos como tortura, vigilancia militar, terrorismo o terapia de conversión, y no deben usar armas en su capacidad profesional o personal contra las personas.

9.4 Los y las trabajadoras sociales deben actuar con integridad. Esto incluye no abusar de sus posiciones de poder y relaciones de confianza con las personas con las que se relacionan, reconocer los límites entre la vida personal y profesional y no abusar de sus posiciones para beneficio o ganancia material personal.

9.5 Los y las trabajadoras sociales reconocen que dar y recibir regalos es parte del trabajo social y de la costumbre cultural de muchos países. En tales situaciones, esto debe ser referenciado en el código ético del país.

9.6 Los y las trabajadoras sociales tienen el deber de dar los pasos necesarios para cuidarse profesional y personalmente en el lugar de trabajo, en su vida privada y en la sociedad.

9.7 Los y las trabajadoras sociales reconocen que son responsables de sus acciones ante las personas con quienes trabajan, sus colegas, sus empleadores/as, su organización profesional, las leyes y convenciones locales, nacionales e internacionales y que estas responsabilidades pueden entrar en conflicto entre sí, lo que debe negociarse para minimizar el daño a todos los individuos. Las decisiones siempre deben estar informadas por evidencia empírica, practicar la sabiduría y consideraciones éticas, legales y culturales. Los trabajadores sociales deben estar preparados para ser transparentes sobre los motivos de sus decisiones.

9.8 Los y las trabajadoras sociales y las entidades empleadoras trabajan para crear condiciones adecuadas en sus entornos de trabajo y en sus países, para que los principios de esta Declaración y los de sus propios códigos éticos nacionales se discutan, evalúen y ratifiquen. Los y las trabajadoras sociales y sus organismos de empleo fomentan y participan en el debate para facilitar decisiones éticamente informadas.


FITS
Imagen tomada de: https://www.ifsw.org/

FITS (español) / IFSW (inglés)

La Federación Internacional de Trabajadores Sociales (FITS) es el organismo mundial para la profesión. La Federación y sus miembros nacionales se esfuerzan por la justicia social, los derechos humanos y el desarrollo social inclusivo, sostenible a través de la promoción de las mejores prácticas sociales de trabajo y la participación en la cooperación internacional.

Extraído íntegramente de:  https://goo.gl/rScmV6

Inmaculada Asensio Fernández

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Esto no es colarse… ¡Que yo no me estoy colando!

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Imagen tomada de: https://goo.gl/L9iu3v

 

Ayer estuve en un Parque Acuático. Estando en la larga cola de espera para lanzarme por el tobogán con un familiar de 7 añitos (a 36º), pude darme cuenta de qué manera aprendemos desde muy pequeños cómo debe ser nuestro comportamiento moral. Yo esperaba cola con una manita asida a la mía, y dos chicas jóvenes que estaban detrás nuestra en la cola (más o menos de 17 y de 11 años respectivamente), saludaron enérgicamente desde atrás a un trabajador de ese Parque, que era el encargado de administrar los tiempos de espera y nos daba el paso para lanzarnos por el tobogán.

Él, un joven de veintipocos, se giró y las vió, y tras dedicarles una amplia sonrisa les dijo: “Pasad por donde dice –Prohibido el paso– y no hagáis cola”. Total, que sin pensarlo agarraron sus flotadores y nos pasaron a todos y todas por delante, mientras que algunos las increparon indignados: ¡Eso no se puede hacer, os estáis colandooo!

La mayor de ellas bajó la cabeza sonriendo, como la que sabe que está haciendo algo que no está bien y está avergonzada, pero avanzó rápido, rápido, sin mirar a nadie a los ojos y sin dejar de sonreir… victoriosa. La pequeña, de unos 11 años, también avanzó rápidamente tras pasar el cartel de ‘Prohibido’, pero -ante los reproches del resto- se dio la vuelta y levantando la cabeza y con tono desafiante espetó:

“¡¡¡¡¡¡Pero queeeeeeé diceeesssss, esto no es colaaaaaaaarrrseeeeeeeeee!!!!! ¡¡Que yo no me estoy colaaaaaaaaaaaaandoooooooooooo!!”, y aceleró el paso para no perder a la mayor, de manera que llegaron en un plis al tobogán y se tiraron las primeras.

Yo observé atónita, pero en esta ocasión no entré en discusión. Me quedé con ganas de increpar al trabajador, pero no quería asustar al peque que estaba un poquito nervioso ante la idea de lanzarnos por el tobogán. Observé y comprendí cómo sucede eso de que pez grande se come al chico. Cómo hay personas que -ya adultas- llegan con el ímpetu de esta cría de 11 años ante una Administración Pública, exigiendo que su solicitud -sea la que sea- se tramite antes que la del resto.

Como trabajadora social, un ejemplo típico que me viene a la cabeza es cuando en un servicio de atención a la ciudadanía, llega una persona exigiendo enérgicamente que se le conceda un recurso público ‘X’, y de inmediato. No le importa que el trámite tenga unos plazos y unos cauces, o que exista una lista de espera que la obligue a esperar un orden de prelación para acceder ese recurso (por ejemplo ingresar en una residencia de mayores). Y cuando les explicas que tienen que esperar su turno, insisten en que tienen que ser atendidos antes que el resto, pues conocen a este o aquel Jefe o Jefa, o este o aquel representante político… (muchas veces es hasta mentira). Pero da igual, consideran que es motivo suficiente para saltarse todas las listas y colas del mundo mundial -como diría Manolito Gafotas. En otras ocasiones señalan que son trabajadores de esta u otra Administración, y que merecen un trato de favor por este motivo. Y lo sueltan tal cual, con sensación de total impunidad: “somos compañer@s  y lo mío lo tienes que solucionar antes”. 

Y sé que a partir de ahora, cuando me llegue una persona exigiendo y contando donde trabaja y a quién conoce – con la intención de pasar por delante del resto… mi mente viajará a esa interminable cola del tobogán del parque acuático:

“¡¡¡¡¡¡Pero queeeeeeé diceeesssss, esto no es colaaaaaaaarrrseeeeeeeeee!!!!! ¡¡Que yo no me estoy colaaaaaaaaaaaaannnnndoooooooooooo!!!!!”

Inmaculada Asensio Fernández

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Nadie merece ser tratado con indiferencia, menosprecio o desdén

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Nadie merece ser tratado con indiferencia, menosprecio o desdén, pero -por raro que pueda parecer- casi todo el mundo ha experimentado en algún momento de su vida un desaire o desconsideración de cualquier tipo, incluso a veces por seres cercanos y apreciados.

Rebajar de algún modo a las personas con las que nos relacionamos puede estar respaldado en la creencia de que el propio valor es mayor o más notorio que el del resto; bien por alguna característica personal que sentimos nos diferencia en positivo (belleza, situación económica,
inteligencia, status…), bien por encontrarnos circunstancialmente en una situación de poder o privilegio (posición de liderazgo, rol personal o social, red de influencias, etc…).

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Platón decía: “que me sea dado hacer a los otros lo que yo quisiera que me hicieran a mí”. 

Este principio moral de primer orden, deja claro el tipo de comportamiento personal considerado virtuoso, para facilitar la convivencia y la paz social.
Si hay algo que he podido experimentar en mis primeros 40 años de vida, es que las cosas van y vienen… la belleza, la salud, las amistades, los afectos, los trabajos, etc. Nada es inmutable, y esto nos enseña a no posicionarnos sobre otros, y a contemplar el mundo con humildad. Lo contrario no sería más que un inocente sueño infantil, apoyado en la ilusión de creer que somos eternos, o eternamente fuertes y poderosos.

Mi padre, que creció en el campo, solía decir: “en este vida nada es para siempre… hoy estás en la cima, y mañana estás hecho un estropajo. Mejor tratar siempre bien a todo el mundo, pues nunca se sabe”.

Y sí, aunque sólo sea bajo el convencimiento de que todo lo que lanzamos puede sernos devuelto, parece oportuno tomar en consideración la premisa de tratar de la mejor manera posible, y con respeto, a todo el mundo, como si su imagen fuera la nuestra, proyectada en un espejo.

Presumimos, a veces, de conocer todo de todos, y lo que no conocemos lo aventuramos, en una especie
de necesidad de dominio de lo que acontece a nuestro alrededor.

Para no equivocarnos, una máxima sería actuar desde posiciones horizontales (e igualitarias), pues esto permite no menoscabar a nadie, y  asegurar un adecuado entendimiento de las circunstancias del otro; sin restar valor, y sin dar más del oportuno.

Los pies en la tierra.

Para avanzar en la vida es necesario recordar cada paso en la dirección correcta, pero también cada caída… pues dentro de todo ello encontramos nuestro lugar en la vida humana, perfecta e imperfecta a partes iguales.

Inmaculada Asensio Fernández.

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¿Qué hace el sistema educativo con los y las estudiantes que no son brillantes?

FRACASO ESCOLAR

Imagen tomada de: https://goo.gl/tDHAn5

El sistema educativo genera las primeras desigualdades para desarrollarse en sociedad, a la par que la familia de origen. Esta realidad es conocida por muchos, pero atajada por pocos, ¿quizá no interesa este tema?

En estos últimos días, he conversado con una amiga que lleva unos meses dedicándose a la enseñanza en un instituto, y está súper quemada. Me ha comentado las dificultades que entraña tratar con adolescentes (ella las vive de manera dolorosa y difícil), sobre todo los que tienen comportamientos problemáticos.

Durante más de una hora ha estado compartiendo sinsabores y amarguras (…que no escuchan en clase, que son maleducados, que muchos no quieren estudiar, que la incordian constantemente y no la dejan hacer su trabajo, etc…). La verdad es que la he escuchado atentamente, e  intentando no incluir mis propios juicios sobre la gestión del aula y de los jóvenes.

Sin embargo, hay un aspecto que me ha llamado mucho la atención de su relato,  y que me da un argumento más –y de peso- para criticar las injusticias en las que se mueve el sistema, o el sistema educativo.  Tras un rato de conversación me ha dicho que “ha tenido la mala suerte de caer en un grupo malo: un 1º E”. Acto seguido me ha explicado que los menores se organizan en las aulas en función de su desarrollo educativo (rendimiento académico, progresos y notas, interés en clase, prospección futura de éxito, etc), siendo los que pertenecen al A, los mejores, y desde la letra A se avanza según criterio de posible fracaso escolar.  Añade que los malos (los problemáticos y de mala familia) van a otras aulas, para no incordiar y retrasar al resto. Y ella ha tenido la mala suerte de caer en una de ellas.

PUNTOS SUSPENSIVOS.

Así me quedé yo, en suspensivo… ¿cómo puede ser esto cierto y que a nadie se le caiga la cara de vergüenza? Luego nos preguntamos a qué se deben las injusticias sociales, la desigualdad, pero no nos percatamos que comienza en la más tierna infancia, y depende de la lotería de entorno familiar que nos haya tocado. Sin embargo –añadía, de todos ellos hay alguno que se salva.

PUNTOS SUSPENSIVOS.

La desigualdad se mide en términos de OPORTUNIDADES, y yo me pregunto, ¿qué oportunidad les está dando el sistema educativo a estos jóvenes en desventaja? Me barrunto -sin miedo a equivocarme- que NADIE se lo ha planteado. Ni profesorado, ni las asociaciones de padres  y madres, ni el sistema educativo: “no one”. Digo yo que al menos habrán pensado que, ya que tienen que ir al instituto… en principio que no estorben.

A veces lo que media entre el éxito y la oportunidad, es francamente un MILAGRO.

¿Cuántos no nos habremos beneficiado de estos milagros, nosotros o alguien con quién nos relacionamos en el día a día ahora que somos adultos y adultas? La discapacidad también es un factor de riesgo para caer en un grupo “E”, o la pobreza, o la violencia intrafamiliar.

PUNTOS SUSPENSIVOS.

Me ha comentado que el alumno más problemático es agredido por su padre cada vez que lo llaman (una vez a la semana) para recriminarle el mal comportamiento de su hijo. Pero nada, el chaval no cambia ni a fuerza de palos…

PUNTOS SUSPENSIVOS.

¿Y si no son los palos los que nos ayudan a cambiar? ¿Y si lo que nos ayuda es que alguien nos ofrezca una mano sincera y una actitud cariñosa y amable, un punto de apoyo?

Resultado de imagen de FRACASO ESCOLAR

Imagen tomada de http://otra-educacion.blogspot.com/2013/05/el-fracaso-alfabetizador-de-la-escuela.html

TRABAJO SOCIAL EN LAS ESCUELAS E INSTITUTOS: ¡YA!

Inmaculada Asensio Fernández.

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