Siempre intentando colocarte en el papel de hija y sólo has conseguido estar en el de víctima

Trabajo en la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de Andalucía desde el 6 de febrero de 2008 (casi 12 años) y he realizado multitud de visitas domiciliarias por motivos de trabajo. Me he entrevistado con personas en situación de dependencia y personas cuidadoras (en su mayoría mujeres), más en ocasiones he escuchado relatos verdaderamente dolorosos sobre familias en conflicto, desestructuradas y mal avenidas.

Hay personas en situación de dependencia que no están bien cuidadas y no se quejan, soportan su situación en silencio como si de una condena se tratara… y ahí es donde intervenimos los y las profesionales de los servicios sociales.

Sin embargo, también hay personas que reciben unos cuidados exquisitos que se evidencian en atenciones y aprecios de todo tipo -incluso excesivas- pero que debido a una compleja y extraña especie de maldición (…) son incapaces de agradecer o dar muestras de valoración a quiénes se desviven por ellos o ellas, por lo general sus hijas e hijos, y pasan todo el tiempo exigiendo más y más atención, recurriendo al chantaje emocional para ganar más espacio en la vida de las personas que están entregadas a sus cuidados, sin valorar en lo más mínimo sus esfuerzos y dedicación.

En esta entrada de blog me voy a referir exclusivamente a las personas que se desviven por cuidar a estos familiares y que no reciben el más mínimo reconocimiento por ello.

El sabio refranero popular reza -y lo expreso con total literalidad y previa disculpa por lo malsonante que pueda parecer, que “cuanto más te agachas más se te ve el culo” Este refrán viene a significar que cuanto más buena es una persona y más concesiones hace hacia los demás, más se aprovecharán de ella.

Un perfil típico que encuentro en mis visitas:

Mujer joven o de mediana edad -cuyos padres son mayores- y que se encarga de las labores de cuidado de uno de ellos o de ambos. Desde muy joven siempre ha tenido muchas responsabilidades y pocas situaciones de reconocimiento a su esfuerzo; sus padres han estado más pendientes de sus propias preocupaciones y avatares de vida que de las necesidades y deseos de su hija. Ella ha crecido con carencias emocionales importantes, y ha llegado a la edad adulta con la sensación de que tiene la obligación moral de hacerse cargo de su familia. Sin darse cuenta se coloca a ella en un último lugar, ya que su propio proyecto de vida no es más que una sombra al lado de todas estas obligaciones que siendo adulta se auto-impone y de las que no sabe escapar, por más amargura que sienta. Sí, se considera buena persona y entregada a los demás, pero no está satisfecha con su vida y tampoco logra la valoración que espera de sus progenitores, lo que la lleva a realizar un sinfín de esfuerzos que la terminan enfermando. En los casos más graves, su pareja o marido termina abandonando emocionalmente esa relación… y permanecen unidos o separados… pero a la deriva.

     Siempre intentando colocarte en el papel de hija  y sólo has conseguido estar en el de víctima.

Juan Ramón Molina Gil.

Ella cree que su vida es un callejón sin salida porque no conoce otra cosa y no se siente capaz de cambiar de rumbo, y todo esto… ¿por qué? Porque ella es buena y no sabe ser persona…, sólo sabe ser buena y buscar la aprobación de papá y mamá… y así hasta el infinito, porque estas dinámicas no las puede frenar nadie, salvo una misma.

¿Hasta cuando?

Está bien, todo podría haber sido de otro modo y podrías haber sido educada en la libertad y en el amor incondicional, pero no ha sucedido, por tanto te toca darte la vida que mereces y concederte todos esos permisos…, ¡la libertad!

Si tú cambias, todo cambia.

Dedicado a todas las mujeres cuidadoras que no saben cuidar de sí mismas, pero que son excelentes cuidadoras de los demás. Ellas desean el cambio y,  ¿quién sabe si no es este su año?

Inmaculada Asensio Fernández.

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Feliz Año 2020, community

Os deseo todo lo mejor para este nuevo libro de 365 páginas…,

y que la vida no deje de sorprendernos con experiencias hermosas.

FELIZ AÑO 2020

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Terapia de contrabando: ¡arriba las manos, esto es un atraco!

Keep calm and the _terapia de contrabando_ pá tu casa (2)

Como algunas personas saben, soy trabajadora social y desempeño mi profesión en la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de Andalucía, desde hace 12 años. Previo a este trabajo, estuve casi un año en Servicios Sociales Comunitarios de la Diputación Provincial de Almería, además realicé alguna que otra sustitución en algún centro de salud y trabajé en el ámbito asociativo durante 5 años…, mi carrera profesional comenzó en el año 2003.

En todos estos años he trabajado con personas con necesidades (afectan a la supervivencia), con dificultades (relacionadas con encontrar estrategias de afrontamiento de determinadas situaciones), con problemas (situaciones que no parecen tener solución) y con conflictos (dos o más personas que presentan visiones divergentes ante una situación generadora de malestar), lo que en palabras de Cardona J. y Campos J.F, constituyen las cuatro grandes áreas de fuente de malestar psicosocial (2009).

Con el paso de los años he ido aprendiendo que la práctica del trabajo social de casos implica poner atención en la generación del contexto de intervención profesional. En este sentido, dejadme deciros que la relación de ayuda no se origina de manera espontánea, sino que hay elementos que propician el establecimiento de un vínculo adecuado para realizar un trabajo con una persona y una familia, permitiendo a quién recibe la ayuda poder ‘soltarse’ y ventilar sus preocupaciones e inquietudes íntimas, desde un clima de confianza.

El contexto se define por la RAE como el “conjunto de circunstancias que rodean una situación y sin las cuales dicha situación no se puede comprender correctamente”.

El contexto es muy importante, tanto en la comunicación, como para ejercer la relación de ayuda con unos criterios mínimos de dignidad, respeto y calidad. Si nos apresuramos demasiado en una intervención -sin haber generado un contexto adecuado- la relación puede quedar abocada a la improvisación, cuya consecuencia más directa puede ser que la persona se sienta invadida negativamente en su intimidad y en sus límites personales.

A través de esta entrada de blog quiero hablar de un concepto que he leído en un libro de terapia familiar sistémica, y que se llama TERAPIA DE CONTRABANDO. Cuando me he topado con el término, en seguida mi cabeza ha comenzado a generar imágenes de situaciones en las que yo misma he observado ese contrabando, al conversar con personas conocidas o amistades que han estudiado psicología, trabajo social, terapia Gestalt, o whatever (…), y en algún momento de la conversación han comenzado a psicoanalizar expresiones o comportamientos de alguna persona en el grupo y no se han cortado un pelo haciendo preguntas o comentarios que no vienen a cuento, totalmente invasivos y poco o nada respetuosos.

A ti lo que te pasa, es que como eres hijo único no sabes compartir… y seguro que tu padre o tu madre (bla, bla, bla…) y ahora te sientes de esta manera o de la otra”.

Hay veces en que la persona que recibe estos comentarios pone cara de póker y manda a la otra callar: ¡pero qué me estás contando, métete en tu vida! Pero en otras ocasiones, quién recibe estas supuestas devoluciones de desarrollo personal (…), se va a su casa jodido.

No se puede abordar a una persona, en medio de una conversación espontánea, en un bar, en la playa, en un encuentro de amigos y amigas… y comenzar a hacerle terapia por el simple hecho de que tienes esta o aquella formación.

Como bien señalan Concepción Nieto y Nuria Cordero, la terapia de contrabando se define como el intento de hacer terapia a toda costa, a cualquier precio y sin que el contexto esté definido claramente como terapéutico. Puede resultar tentador, en determinadas situaciones, lanzarse a poner en práctica esos conocimientos adquiridos, pues la seducción de querer influir en los demás es muy tentadora y la oportunidad de practicar muy sugerente. Y sin darnos cuenta, modificamos el contexto terapéutico, pudiendo causar más mal que bien (Nieto, C., Cordero, N., 2017: 305).

En estas semanas precisamente conversaba con una amiga sobre estas incómodas situaciones en las que alguien tiene la necesidad imperiosa de señalarte lo que te ocurre, tus problemas y dificultades…, en teoría para hacerte bien, para salvarte… y lo único que ha conseguido es molestarte o dañarte, desde un ejercicio de poder basado en unos supuestos conocimientos o intuiciones.

Muchas veces somos nosotras o nosotros quiénes pedimos el consejo de la otra persona, esperando una respuesta acorde al aprecio, sinceridad y el juicio o criterio particular de esta persona. Lógicamente, si dispone de formación y experiencia en temas terapéuticos, nos hablará desde ese lugar, lo cual nos puede reconfortar y ayudar en un momento dado…, o incluso nos puede confrontar con algún aspecto que no deseamos ver, pero siempre desde el respeto y con el objetivo de apoyarnos -en tanto amigos o amigas-.

Hay, pues, tres puntos clave en este tema:

  1. El contexto en el que se produce esa comunicación.
  2. Si la comunicación es horizontal (igual a igual) o se da cierta superioridad (desequilibrio de poder) en el trato.
  3. La demanda expresa de consejo u opinión por parte de la persona amiga, en una situación dada, en el marco de esa amistad.

Los amigos y las amigas no son nuestr@s terapeutas, aunque conversar con ellos desde una posición horizontal y mantener el contacto si es beneficioso para nuestra salud y estado de ánimo. 

Inmaculada Asensio Fernández.

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La deliberación ética se realiza sobre los hechos, no sobre las personas

Deliberamos para tomar decisiones prudentes y responsables, ya que los efectos de una decisión pueden generar situaciones negativas o desagradables… y la reflexión allana el camino para evitar errores (o errores mayores).

Profesionalmente, no deliberamos sobre personas o 'cosas', sino que deliberamos sobre hechos.jpg

Inmaculada Asensio Fernández.

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Si, he eliminado mi cuenta de facebook y twitter. Me tomo un descanso

Hace escasos días he tomado la decisión de eliminar mi cuenta de facebook y twitter, para tomarme un respiro y dedicar ese tiempo a otras cosas que ahora me interesan más, como por ejemplo escribir y lecturas pendientes.

Desde hace una década estoy en facebook, pero últimamente rondaba mi cabeza descansar de tanta información sobre temas políticos y controvertidos…, de manera que he pasado a la acción.

Seguiré expresando mis reflexiones y línea de pensamiento a través de este espacio de blog.

Esto no es un ‘adiós’, es un ‘hasta luego’.

Un abrazo.

Inmaculada Asensio Fernández

 

 

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Paternalismo

El término paternalismo hace referencia a la tendencia a aplicar las formas de autoridad y protección propias del padre en la familia tradicional, a relaciones sociales de otro tipo, como políticas, laborales, etc. Más específicamente, Gerald Dworkin establece respecto al paternalismo que:

“incluye tres elementos: la interferencia con la libertad de acción de una persona, la coerción y la presencia o ausencia de consentimiento. 

Por tanto, la definición de paternalismo es «la interferencia con la libertad de acción que se justifica por razones concernientes al bienestar, a la felicidad, a las necesidades, a los intereses y valores de la persona o personas coercionadas».

Esta definición de Gerald Dworkin se cita en Paternalismo y estado de bienestar por el autor Paulette Dierten (1988:181).

Inmaculada Asensio Fernández.

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Reflexión sobre la película Joker

La película Joker nos muestra que ante ser invisible y ser malvado (2)

La película de Joker muestra cómo el tipo de sociedad que envuelve a las personas de una comunidad, determina en gran medida cuál será la respuesta individual de cada una de ellas y su posible comportamiento hacia el resto.

Al conjunto de personas que habitan en un territorio y a sus instituciones y gobernantes se les denomina Sistema. Todo aquello que un Sistema no acoge y rechaza, tarde o temprano se le puede volver en contra, como sucede con la película de Joker.

Establecer mecanismos de ayuda al otro hace posible que afloren valores de bienestar y de cuidado hacia los demás, y esto pasa por condenar toda acción discriminatoria y apoyar siempre la convivencia de todas las personas.

La película de Joker nos cuenta cómo ciertos determinantes ambientales pueden destrozar la vida de una persona y sus posibilidades de optar por una vida normalizada, con la única opción posible de corromper su sistema de valores y destruir su ser moral, incluso en aquellos casos en los que se busca ayuda desesperadamente para ser un buen ciudadano.

Las sociedades que permiten aflorar la injusticia y la desigualdad, se arriesgan al aumento del vandalismo y de la barbarie. Cuando no tienes nada que perder porque no tienes ningún valor para la sociedad en la que te desenvuelves, puedes caer en un proceso de corrupción moral que te empuje a realizarte desde el delito y el daño a otros…, de algún modo tienen que salir las miserias de cada uno y las frustraciones por no encajar en el molde de éxito social establecido.

Arthur, el personaje protagonista, va pasando de ser un sujeto pobre, enfermo y vulnerable, una persona que se esfuerza por encajar y por tener autonomía en una sociedad de clases…, a una persona que se va transformando en un líder carismático del lado oscuro: ya no volverán a hacerme más daño, ya no me volverán a golpear, atacaré para defenderme de todo y de todos. En su versión vulnerable, despierta algunas compasiones y tristezas, en su versión malvada genera miedo por lo incontrolable de su conducta.

¿En qué rol dejas de sentirte vulnerable? Joker lo consiguió en el rol de malvado, de asesino. Ese es el molde que finalmente encuentra y en el que encaja.  Ya no tiene que mirar a la sociedad desde abajo, como si fuera un insignificante insecto. Desde este nuevo lugar él es alguien, es una persona a la que todos recordarán por su capacidad de destrucción y de maldad.

El trabajo está hecho, un nuevo ser humano no querido por un Sistema social no igualitario e injusto ha encontrado como única salida corromperse y destruir todo a su paso.

Ahora, tal como en la película de Joker, se avecinan tiempos oscuros dominados por fuerzas que tratan de expulsar al que no tiene nada, al que está al borde de la exclusión. El poder ha tomado la determinación de ensalzar lo patrio, y levantar infranqueables muros hacia quienes huyen del horror en sus países de origen. Se flexibilizan los despidos en las empresas, el trabajo cada vez es más precario… pero los privilegios siguen en manos de unos pocos que sólo se preocupan por vivir bien ellos, y que se ajusten el cinturón los demás.

“El bosque seguía muriendo, y los árboles seguían votando al hacha…”.

Inmaculada Asensio Fernández

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