El Lenguaje No Verbal es poderoso porque nunca se calla

“Todo lo que hacemos es no verbal, y eso hace que los demás se conformen una imagen de nosotros”.

Con esta frase comienza el contenido teórico del curso al que recientemente he asistido sobre “Comunicación No Verbal”, conducido por Teresa Baró, y organizado por la Escuela Europea de Oratoria (Madrid).

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Teresa Baró Catafau es experta en comunicación, y una profesional de referencia en lenguaje no verbal, con muchos años de experiencia en este ámbito, con un baúl lleno de experiencias relacionadas con la formación y el entrenamiento personal de personas para ser grandes comunicadoras. Además, cuenta en su haber con numerosas publicaciones en estas materias, y como dato de interés ha colaborado durante 4 años con el Programa televisivo ’Para todos’ de TVE 2 con periodicidad semanal, a través de una sección de comunicación no verbal.

¿Qué imagen quieres proyectar? Esta es una buena pregunta con la que esta fantástica comunicadora nos provoca, de cara a plantear un plan de entrenamiento con cada uno de sus alumnos.

A Teresa Baró la conocí hace aproximadamente un año, en un seminario sobre esta misma temática que impartió en la Universidad de Almería. Sin embargo, en esta ocasión me he acercado un poco más a su manera de trabajar los entresijos de la ‘gramática de lo no verbal’ -como ella misma lo llama, pero en ‘pequeño grupo’, y puedo decir que no sólo la recomiendo, sino que pienso repetir en alguno de sus seminarios.

Cada vez que hablamos nos estamos comunicando a través de la palabra. En este sentido, el acto de la comunicación comienza cuando pronunciamos palabras, y termina cuando dejamos de pronunciarlas. Sin embargo, hay un lenguaje no verbal que no para de comunicar en ningún momento que se focaliza en nuestro cuerpo, nuestro aspecto, nuestra voz, nuestra mirada, nuestras disposición en el espacio, nuestro manejo del territorio y de los tiempos, etc.

Teóricamente todos los elementos de la comunicación no verbal se aprenden a través de la familia, por inmersión cultural, y no tanto en la escuela. Sin embargo, para lograr una verdadera integración en la sociedad y en los grupos, debemos aprender de manera intuitiva o por observación a gestionar esos aspectos de la comunicación no verbal que son tan importantes y decisorios en nuestras interacciones. Muchas personas lo llaman habilidades sociales (otros las llaman ‘Soft Skills’), y puede que -en parte- tengan razón en llamarlas así; pero quizá esas habilidades engloban más áreas del desarrollo humano y del funcionamiento social, mientras la gramática de lo no verbal pone el énfasis y se circunscribe a aspectos como: la proxémica, el olor, el tacto, la apariencia, el lenguaje del cuerpo, y el paralenguaje (entre otros).

“Las personas vivimos en un esfuerzo permanente de integración” –vuelve a recordar Teresa en algún momento del desarrollo del curso, y todas las técnicas aprendidas y practicadas en este taller suponen un avance a la hora de plantearse un discurso en público.

Cada vez tengo más clara mi vocación docente, y cada vez tengo más presente que la comunicación social es lo mío. Agradezco a Teresa su enorme empuje a través de este curso y prometo tener muy presente todo lo aprendido. El curso me ha aportado una serie de conocimientos interesantes en este ámbito, pero además un entrenamiento específico que me ha servido de complemento a lo aprendido en el Máster de Comunicación Social llevado a cabo en la Universidad de Almería (2015-16).

Autora: Inmaculada Asensio Fernández

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Al final estamos solos frente a nuestras decisiones

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Si. No. No sé. No me apetece. Puede que sí. Quizá con el tiempo. Es arriesgado. Yo paso. Me va a doler. Esto no sirve para nada. Mejor no voy. Estoy bien así. Yo quiero esto. Ahora sí ahora no. No lo veo claro. ¿Y si sale mal? No va a funcionar. Estas cosas nunca llegan a ningún sitio. Yo no tengo suerte. Me han dicho que mejor no lo haga. No puedo. Sé de alguien que le fue mal. Por qué me iba a salir bien. Soy incapaz. Va a ser un fracaso. ¿Por qué ahora? Mejor me voy.  Dejémoslo así. No tengo ganas. Vete. Me voy. Hola. Adiós. Siempre. Nunca. Mañana mejor. Es inútil. Cuando esté preparado.

Al final estamos solos frente a nuestras decisiones, y con ellas vivimos el resto de nuestra vida. Aciertos y desaciertos van completando el complejo puzzle de experiencias que atravesamos hasta el fin de nuestros días.

Las decisiones son movimientos importantes que marcan el devenir de nuestra vida. Si bien es cierto que la búsqueda de información y de diferentes visiones sobre una situación dilemática (contrastando nuestro punto de vista con unos y con otros), tratan  de allanar el camino… aún con ello hay situaciones en las que nos bloqueamos, dudamos, e incluso rechazamos tomar una determinación.

Lo curioso es que cada persona ofrece una mirada sobre lo que a ti te preocupa desde el lugar en el que se encuentra, la responsabilidad que le otorga el vínculo que tiene contigo, y su propio saber y experiencia… amén de sus valores personales.

No es criticable buscar fuera de uno mismo la respuesta, no lo creo; sin embargo no es sinónimo de garantía y acierto.

¿Sabes de verdad lo que hace falta para tomar una decisión?

VALOR

Autora: Inmaculada Asensio Fernández.

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CSN Almería ‘Prácticas de Trabajo Social Clínico’. Once experiencias orquestadas en un libro

CSN Almeríahttps://www.youtube.com/watch?v=MqecCmV_9Sc

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Recientemente se ha publicado un libro titulado Prácticas de Trabajo Social Clínico, de la editorial Nau Llibres. La obra recopila 11 prácticas o experiencias relacionadas con la dimensión clínica de la profesión de trabajo social, y de aplicación en diferentes ámbitos como salud mental, atención primaria, servicios sociales comunitarios, servicios sociales de atención a la dependencia, etc.

El libro está coordinado por Amaya Ituarte, trabajadora social con gran recorrido y experiencia profesional, que en 1992 publicó su primer libro titulado ‘Procedimiento y proceso en trabajo social clínico’.

En esta ocasión, Amaya y Josefa Fombuena (directora de la Colección de Trabajo Social de la Editorial Nau Llibres) se reunieron para dar forma a un proyecto:

crear una obra polifónica donde cada persona autora invitada a participar comparta su experiencia y conocimientos relacionados con esta vertiente del Trabajo Social menos conocida en España, la dimensión clínica.

He tenido el honor de ser una de las autoras invitadas a este encuentro polifónico sobre prácticas del trabajo social clínico. Por este motivo comparto la pequeña presentación que recientemente he realizado en Canal Sur Noticias Almería.

En líneas generales, los contenidos que recoge el libro son:

  • la pertinencia del Trabajo Social Clínico y su fundamento y esencia dentro del campo de acción del trabajo social.
  • los modelos teóricos más usuales en que se sustentan las prácticas clínicas.
  • la construcción del contexto de intervención y el diagnóstico en Trabajo Social Clínico.
  • diferentes modelos de práctica clínica, en distintos medios profesionales y en la atención a personas con problemas diversos.

Autora: Inmaculada Asensio Fernández.

 

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Mi relación de pareja no funciona, ¿puedo continuar o le pongo fin?

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Benjamín Lacombe (Edelvives) Imagen extraída de: https://goo.gl/YBN3Ki

La despedida es un nuevo comienzo.

Hay una frase célebre de Paulo Coelho que viaja de punta a punta en las redes sociales y que dice: “quédate con un amor que te dé respuestas y no problemas. Seguridad y no temor. Confianza y no más dudas”. Y es que cuando las heridas son más grandes que las alegrías compartidas en una relación de pareja, hay que plantearse decir adiós, por más doloroso que pueda parecernos.

Es triste dejar ir a la persona con la que hemos compartido experiencias, cariño, sexo, confidencias e ilusiones… pero más triste es ver cómo todo aquello que sentiste se va desmoronando, y la imagen interior que guardas de la otra persona se aleja muy mucho  del ideal que habías generado cuando decidiste apostar por esa relación.

Para decir adiós a una persona a la que se ha amado hay que ser valiente, y sobre todo tener los pies en la tierra –como se suele decir. Hay ocasiones en las que el deseo de separarse está muy claro, y otras en las que sentimos que algo dentro de nosotros no quiere dejar marchar al otro, o algún rastro de lo vivido. Y en estas situaciones no conviene tomar decisiones precipitadas, pues si hay algo verdaderamente tóxico en las relaciones es terminar, para más adelante volver a intentarlo, y volver a dejarlo, y volver a intentarlo (…) en un bucle sin fin de incertidumbre y de apego que destruye la autoestima y la confianza por completo.

Decíamos, pues, que es necesario ser valiente, pero no sólo eso, además se requiere honestidad para aceptar que las alegrías ya no son tantas, y las dudas, los conflictos y las discusiones afloran por doquier. Ya no hay posibilidad de crear un futuro en común y lo único que hacemos en la relación es pasarlo mal y aguantar sinsabores. A este respecto 1Jorge Bucay y Silvia Salinas lo tienen claro:

Las relaciones duran lo que tienen que durar, es decir, mientras impliquen crecimiento para ambos: a veces unas semanas, otras, toda una vida”.

El desgaste es la antesala del desamor

Desde el ángulo del aprendizaje y crecimiento mutuo, cuando dos personas duran toda una vida es porque tienen claro que su compromiso y su amor está por encima de las diferencias que hayan podido surgir, máxime si han creado una familia a la que sostener y nutrir.

Hay relaciones en las que las tensiones están por encima del compromiso y del amor, propiciando el surgimiento de situaciones negativas que llevan a las personas a entrar en una discusión –cuando aún no han superado la anterior. Los problemas no se resuelven, se enquistan. Se acuestan a dormir y cada uno ocupa un rincón lejano en la cama… apagan la luz y los ojos permanecen abiertos, ahogados en un sinfín de preocupaciones e interrogantes sin respuesta: ¿hasta cuándo va a durar esta situación?

Este tipo de situaciones provocan un importante desgaste en las personas que comparten esa relación, de manera que sus intercambios se van viciando, con la consiguiente pérdida de deseo,  paz interior,  autoestima y de una dirección clara en esa relación.

Lo peor es que la mayor parte de los intentos por resolver el conflicto y que todo vuelva a ser como antes enturbian aún más la comunicación entre ambos, y llega un momento en el que el más mínimo contacto íntimo puede resultar incómodo, y hasta forzado.

Ese momento en el que ya no puedes generar una imagen positiva de la relación o de tu pareja, a través de la imaginación, la cosa está clara: la fractura ya está hecha.

A estas situaciones las llamo estar de resaca continua. No te llegas a recuperar de los síntomas del malentendido reciente y se inicia un nuevo ciclo de desavenencias que poco a poco nos van desgastando, hasta terminar por completo con nuestra ilusión y ganas de estar en esa relación, de manera que se va construyendo un muro invisible que separa a los supuestos enamorados.

Si ya no se confía en la posibilidad de un futuro en común o el proyecto de vida ha caído en mil pedazos, sólo queda una cosa y es soltar al otro, y soltarnos nosotros. Sin duda será un poco duro al principio, pero de ahí se sale, con el apoyo de la familia y/o amigos, o incluso con el apoyo extra de una ayuda profesional.

¿Para qué hacerse más daño alimentando algo que no va? ¿Para qué insistir en meter la cabeza por donde no cabe? Acepta que esa persona y tú ya os habéis mostrado lo necesario. Ya se puede dar carpetazo a esa historia de amor.

Si las personas se han hecho mucho daño a través de faltas de respeto, tocando las heridas del otro o incluso jugando con el valor que no se debe jugar nunca en una relación como es la confianza, hay que soltar el vínculo desde la gratitud de lo que fue, aún a pesar toda esa gama de sentimientos que acompañan a una despedida, donde no suelen faltar ni la rabia ni la tristeza.

La relación ha terminado

Dependiendo de la calidad del vínculo y del tiempo invertido en la relación, ésta puede generar un vacío mayor o menor en las personas. La buena noticia es que esta sensación de vacío no dura para siempre -ni mucho menos- y es una oportunidad para trabajar tus zonas vulnerables, tus carencias y tu amor propio.

Mantenerse en la idea de aprender de la experiencia y centrarse en la autorecuperación, es seguir con el propio camino.

Cuando se produce una ruptura de pareja, se dan –al menos- dos procesos diferenciados, y cuyo tratamiento por parte de la persona padeciente es completamente distinto. Por una parte está la decisión y el acto de poner fin a la unión, y por el otro el acto de atravesar el proceso de duelo que acompaña a esa ruptura que, bien elaborado, nos prepara para abrirnos a la posibilidad de enamorarnos de nuevo.

Poner fin a la relación es una decisión que nos empuja a un camino que, en primer lugar no suele ser agradable, sino más bien todo lo contrario. Puede que incluso al inicio de este camino puedan surgir sentimientos de arrepentimiento que nos lleven a dar pasos atrás, pero merece la pena mantenerse en este lugar para quedarte con el aprendizaje necesario de la experiencia, comenzando con el convencimiento personal de que “de pena no se muere nadie”, y salir se sale; incluso pasado un tiempo prudencial podemos volver a enamorarnos incluso con una intensidad mayor que la anterior. Sobre todo porque la experiencia es un grado, y a la hora de elegir pareja se tiene mucho en cuenta lo vivido en la anterior.

* Hasta aquí la versión reducida… si te interesa el tema puedes seguir leyendo.

Tu calle ya no es tu calle

Dice un poema de 2Manuel Machado “tu calle ya no es tu calle, es una calle cualquiera camino de cualquier parte”. El poema de Machado me sirve para destacar lo que sucede  cuando se inicia el camino de retorno a nosotros mismos al dejar una relación de pareja, y es que la otra persona pierde progresivamente protagonismo en nuestras vidas, hasta que llega un momento en que su calle es una calle cualquiera para nosotros, y camino a cualquier parte, ya que nuestra mirada ha de estar fijada en el nuevo camino que se inicia ante nosotros: la recuperación.

En los primeros momentos de la ruptura conviene recordar muy de cerca los motivos que nos han llevado a dejar esa relación, si la decisión la hemos tomado nosotros; o recordar los momentos desagradables y dolorosos que nos recordaban una y otra vez que esa relación no era sana, que nunca seríamos dichosos al lado de esta persona.

Recuerdo este punto porque suele ser frecuente que tras sentir los primeros síntomas de la pérdida del otro, comencemos a disfrazar y dulcificar lo acontecido, de manera que busquemos todas las pruebas que nos lleven a pensar que esa relación es lo mejor que nos ha pasado en la vida. Ojo, el autoengaño es un recurso macabro de la mente para que retrocedas, para que no asumas tu parte de responsabilidad y no atravesar la pérdida.

El dolor de estos primeros momentos puede llevarnos a buscar a la otra persona y a pedirle que vuelva con nosotros. Si una relación que ha terminado se da una oportunidad, desde luego es prudente dejar pasar un poco de tiempo para descubrir si ha sido fruto de la desesperación del momento de la despedida, o si realmente es una decisión razonada y no improvisada, basada en el convencimiento real de que puede funcionar, aún a pesar de la trayectoria y de los acontecimientos vividos.

Un límite tan importante y decisivo como es poner fin a una relación exige plantearse mucho las cosas, adoptar nuevos acuerdos y límites en la relación, si se opta por intentarlo de nuevo.

La función de los atajos

Luego también hay situaciones en las que las personas que comienzan a sufrir todos los síntomas de la despedida y del duelo intentan buscar atajos que los saquen de ese estado y de esa situación de dolor.

Un atajo es una senda o lugar por donde se abrevia el camino, y en temas de ruptura bien parece que hay personas que prefieren tomar atajos para no afrontar la parte más difícil del desamor: encajar y elaborar bien el fin de esta historia, el duelo.

¿Cuáles son los atajos más comunes en estas situaciones?

El más comúnmente aceptado sería el que sigue al refrán “una mancha de mora, con otra mancha se quita”, que no es ni más ni menos que buscar la manera de sustituir la relación que ya ha terminado por otra. Este tipo de comportamientos privan a la persona de la posibilidad de aprender de la relación que ha terminado, y por tanto no volver a repetir esa misma historia con la siguiente persona de la que se enamore.

Los momentos de tristeza son fundamentales para entrar en uno mismo y reflexionar, sin bien hay que reconocer que están más que denostados en nuestra cultura y por la sociedad, ya que hemos creado una especie de pánico social al dolor y a la soledad, provocando que muchas personas opten por una huída inmediata respecto a ambas cosas: la soledad y el dolor, como si de enfermedades terminales o terriblemente incapacitantes se tratara.

El temor de vernos atravesar un periodo de soledad puede llevarnos a pensar que nos vamos a quedar en esa situación para siempre, motivando forzar el proceso de recuperación cuanto antes, y de la mano de otra persona. Pero has de saber que cuando inicias una relación de pareja sin haber elaborado el duelo de la anterior “estarías sustituyendo el afecto que falta y esto podría generar una cierta dependencia”, tal como se recoge en un artículo de Beatriz G. Portalatín publicado en el 3Diario El Mundo el 15 de Abril de 2015.

Lo mejor es comenzar una relación de pareja cuando nos encontremos en una situación libre de cargas del pasado, pero sobre todo libre de resentimientos y rencores respecto a nuestra pareja anterior. Hay que reconocer que estos sentimientos no son campo abonado para que surja y florezca el verdadero amor, despojado de toda sensación de necesidad y angustia, por tanto un amor maduro y basado en la autonomía de dos personas que se encuentran y se funden en el abrazo del respeto y de la apertura a la persona que llega a nuestra vida.

Aprendiendo a decir adiós, a soltar lo que ya no está

La cuestión es que la relación ha terminado, no quiero coger ningún atajo pero el dolor que siento se me hace insoportable. Todo me recuerda a la persona de la que me he separado y el llanto hace acto de presencia una y otra vez.

Lo que conviene en estos momentos es apoyarse en las personas que nos quieren y con las que tenemos una buena relación, como puede ser nuestra familia o nuestros amigos. No es conveniente pasar todo el día encerrado en casa, ni lamentándose. Tiene que haber un momento para cada cosa, también para la distracción.

En un primer momento es importante hablar y desahogarnos con aquellos miembros de la familia o amigos en los que encontramos un mayor apoyo, pues el propio relato de lo sucedido y de cómo nos sentimos, nos ayuda a reelaborar lo sucedido, y a colocarnos donde nos corresponde en toda historia; pero al mismo tiempo nos ayuda a orientarnos en el maremagnun de sentimientos que nos dominan y a ordenarlo todo.

La decisión de la ruptura, sea tomada por una persona o por otra, hay que aceptarla como un acto de libertad de quién ha decidido, y en muchos casos como un acto de sentatez ante lo que no se sostiene. Siguiendo a 4Jorge Bucay “la propuesta es que yo me responsabilice, que me haga cargo de mí, que yo termine adueñándome para siempre de mi vida”. Y esto es un acto de voluntad y de auto convencimiento diario, acerca de las razones que han provocado la ruptura de esta relación, en la que yo puedo tener mi parte de responsabilidad, pero no toda la responsabilidad.

Uno de los aspectos más difíciles de encajar en la ruptura es la sensación de dependencia respecto de la persona amada. Surgen momentos de angustia y de negatividad que nos empujan a mirar atrás una y otra vez, obviando lo que nos separa y magnificando lo que nos acerca.

A este aspecto hay que ponerle mucha atención, ya que se trata de un engaño bien urdido y con los mismos síntomas físicos que provoca la abstinencia a una droga al principio de dejar de consumirla. Dicho así puede parecer exagerado, pero dentro del contexto de lo que significa ese doloroso momento, y desde el valor que supone dejar atrás algo que nos hace daño y nos atrae a partes iguales, conviene tenerlo en cuenta para –al menos- saber que lo que nos ocurre no es una especie de locura transitoria (en plan “ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero”), sino que puede entrar dentro de la normalidad.

Leyendo a Eduardo Punset y su viaje al amor descubrí que los efectos físicos y psicológicos que acompañan al proceso de duelo o desamor tienen una fecha de caducidad, es decir, estamos programados para pasarlo mal durante un tiempo, pero no para quedarnos en ese lugar de manera indefinida.

Acepta que el desapego duele y que sólo se supera atravesándolo. Que no es el lugar de destino, sino sólo una estación por la que muchas personas atravesamos en algún momento de nuestra vida.

Duele el desapego

Duele el desapego

es una lucha, una gran desazon.

Grita como la droga

por la unión de dos.

Duele pensar en el otro

sentirlo en las entrañas.

Duele la imposibilidad de un futuro en común,

ni en hechos… ni en palabras.

Duele el desapego

por miles de fantasías despiertas,

obviando lo que nos separa

y magnificando lo que nos acerca.

Duele el desapego,

por la falta de coherencia,

por el peso de la obsesión,

por la rabia de la despedida

y por el maltrecho corazón.

Duele el desapego

no nos enseñan a afrontar,

que las despedidas no siempre encajan

y nos llevan a la baja,

más es cuestión de tiempo,

encontrar un mar en calma.

Duele y aún así está la conciencia

para poner todo en su sitio,

para tratarse a una misma con amor,

y avanzar sin cárceles ni condenas,

hacia la libertad.

 (Poema de elaboración propia)

Autora: Inmaculada Asensio Fernández.

Referencias:

1 Bucay, J., Salinas, S. (2003) “Amarse con los ojos abiertos”. R.B.A. Libros, S.A. Barcelona

2 http://www.poetasandaluces.com/poema.asp?idPoema=1570

3 http://www.elmundo.es/salud/2014/04/09/53443ef7ca474165428b4585.html

4 Bucay, J. (2003) “El camino de la autodependencia”. Editorial Grijalbo. Barcelona

5. Punset, E. (2007) “El viaje al amor”. Editorial Destino. Barcelona

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Entrevista a la Trabajadora Social Zoraida Marín sobre el desahucio que quieren imponer a ella y su familia: no pierden la esperanza de que la justicia se ponga de su parte

Una familia almeriense puede perder su vivienda en escasas semanas, si el juzgado se pronuncia a favor de la entidad bancaria que ha solicitado el desahucio.

En esta ocasión he realizado una entrevista a una joven trabajadora social almeriense, a la que conocí hace unos años mientras se encontraba estudiando la carrera en el Centro Adscrito de Trabajo Social de Almería. Es una mujer muy activa en lo social, así como reivindicativa hacia los derechos de las personas más vulnerables. Cuando tuve conocimiento de la situación que tanto ella como su familia estaban atravesando, la llamé para interesarme por su situación, y le ofrecí este espacio para contar la amarga experiencia del posible desahucio.

Esta familia está sufriendo un problema social que sólo puede comprenderse si se ha atravesado una experiencia similar. En esta ocasión, gracias a la fortaleza, el valor personal y el conocimiento técnico de una trabajadora social como ella, hoy se puede compartir una experiencia como ésta, narrada en primera persona, y que pone de manifiesto la impotencia y el gran dolor que significa encontrarse ante el precipicio personal y social de perder el propio hogar.

Zoraida Marín ha relatado con bastante preocupación que “aún habiendo pagado ya casi la totalidad del valor actual del inmueble, según los cálculos realizados por mi familia y nuestros abogados, así como teniendo en cuenta las clausulas abusivas de las que hemos sido víctimas; nuestra casa está pagada sobre el valor real que tiene hoy día (aunque la entidad bancaria Cajamar no reconoce este hecho, pero sí la Audiencia Provincial de Almería, y lo tenemos por escrito)”. 

Zoraida afirma que “sin techo no es posible ejercer otros derechos, y además el derecho a una vivienda digna es un precepto constitucional”.

Inmaculada: Zoraida, ¿en qué situación está ahora vuestra vivienda?

Zoraida: La vivienda pertenece a fecha de hoy a Cajamar, se subastó y la entidad se quedó con ella. Actualmente piden el lanzamiento (desalojo) insistentemente en el juzgado: lanzamiento del demandado sin consideración de clase alguna, descerrajamiento de la puerta y cambio de cerradura para que nos echen de nuestra vivienda.

Inmaculada: ¿Cuánto habéis pagado y cuanto os queda por pagar de la hipoteca de vuestra casa?

Zoraida: A ver, el valor actual del inmueble sería similar o incluso inferior a todo el dinero que mi familia ya ha invertido en el mismo, y que se concreta en el dinero ahorrado durante toda una vida de esfuerzo y trabajo. Si quieres cantidades concretas te puedo decir, para dejar este tema bien claro, todo lo que mi familia ya ha pagado por el inmueble:

  • En el momento de la compra, mis padres regresaban a Almería procedentes de Madrid y acaban de vender el inmueble de Madrid, por tanto aportaron una cantidad inicial de 120.000 euros *(20 millones de las antiguas pesetas).
  • Luego, comenzaron a hacer frente a la cantidad de 750 euros al mes (que debían abonar durante 15 años) en concepto de hipoteca.
  • En ese momento el negocio de hostelería de mis padres funcionaba muy bien, y podían hacer frente a esa cantidad. Pero en el año 2006, con los primeros síntomas de la crisis, el negocio empezó a ir mal y finalmente lo perdimos.
  • A raíz de esta quiebra, nuestra situación económica también también quebró, y no pudimos hacer frente al pago de esa cantidad mensual.
  • Cuando no pudimos pagar (habían pasado un par de años) mis padres trataron de ampliar la hipoteca a 30 años, para que la cantidad mensual fuera más asequible a nuestra situación económica, pero Cajamar se negó.
  • Mis padres han parado la subasta de mi casa en 2 ocasiones, pagando las cantidades correspondientes, pero aún a pesar de todos estos esfuerzos, Cajamar siguió con la ejecución del desahucio.
  • Además, la Audiencia Provincial de Almería ha reconocido que hemos pagado indebidamente a Cajamar los intereses de demora, casi 30.000 euros, pero por el momento la única reacción de Cajamar ha sido solicitar nuestro desahucio.
  • Si hoy en día tasaran el valor de la casa de mi familia, estamos convencidos de que con lo que ya hemos invertido en ella estaría más que pagada, pero realizar esta nueva tasación no les interesa y es preferible expulsar a una familia de la única vivienda que tienen, agravando hasta extremos inconcebibles las dificultades sociales que presenta la familia para seguir adelante.

¿Hay algún tipo de ética en esta sociedad? ¿De verdad no se pueden alcanzar soluciones que beneficien a todas las partes, es sólo el desahucio, la humillación y la vergüenza la única solución a este problema que estamos sufriendo? -se pregunta en voz alta la entrevistada Zoraida Marín.

Zoraida reconoce cómo el peso de la edad de sus padres a ella misma le produce malestar, pues ellos ahora viven la impotencia de quedar relegados a una existencia dominada por el miedo y la carencia. El miedo, sí, miedo a un futuro incierto, que viene de la mano de haber perdido lo único que nos proporciona estabilidad y seguridad en la vida, que es la capacidad de construir y mantener el propio hogar, máxime cuando tu edad supera los 65 años, como es el caso de mi padre, por tanto con escasas posibilidades de mejorar su situación económica, salvo que nos toque el cupón.

Zoraida Marín también ha reconocido con cierto tono de tristeza como a ella misma la situación la ha forzado a compartir su propia historia personal (incluso algunos detalles que hubiera preferido mantener con ella) en las redes sociales, ante la desesperación de un desahucio que tanto ella como sus padres valoran ‘sin sentido’ y absolutamente cruel.

Marín señala que “mis padres han luchado durante toda su vida, se han dejado la piel junto a mis problemas de salud que arrastro desde la infancia, han pagado mis estudios de trabajo social con todo su esfuerzo y han tenido la mala suerte de que su negocio se fue a la quiebra, habiendo invertido todos sus ahorros en el mismo y en la vivienda en la que vivimos aún hoy día, pues como te dije pagaron una cantidad inicial de 120.000 euros. Nunca se resistieron a pagar únicamente siempre reclamaron algo que consideramos de justicia, que es pagar según nuestros ingresos”.

Añade Zoraida que “por el momento nos iban a desahuciar el 10 de marzo a las 11.30 horas, pero finalmente no se pudo hacer efectiva por paralización temporal de las instancias judiciales (audiencia provincial), pero Cajamar ha pedido nuevamente la expulsión de nuestro hogar y estamos haciendo todo lo posible para que nuestra causa no caiga en el olvido, pues consideramos totalmente injusto que habiendo pagado la mayor parte de nuestra vivienda, nos echen a la calle sin remordimientos, ¿acaso no tenemos derechos?”.

Durante el transcurso de esta entrevista, recogida con la mayor literalidad posible, Zoraida Marín Del Rey se ha emocionado en varias ocasiones ante lo que para ella y su familia está siendo la mayor pesadilla de sus vidas… una fuente de mucho dolor. Sin embargo, juntos siguen luchando y lo seguirán haciendo hasta el final. Tantas historias de desahucio quedan relatadas como tragedia… que en el caso de Zoraida y su familia sólo desean que sea recordado como una experiencia de lucha, resiliencia y conquista de derechos sociales por parte de la ciudadanía.

Gracias Zoraida Marín, por tu sinceridad y valentía. Confiemos en que vuestro relato pueda sensibilizar a quién corresponda para que no tengáis que lamentar caer en una situación de grave necesidad, por no encontrar un cauce de diálogo real (sin imposición) y desde las posibilidades de resolución también reales y realistas, para encontrar vías de resolución pacífica.

Entrevista realizada por Inmaculada Asensio Fernández a Zoraida Marín del Rey.

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Alojamiento gratuíto con mayores: una oportunidad para estudiar en la Universidad de Almería

Desde el curso académico 1995/96, la Universidad de Almería en colaboración por entonces de la Delegación de Asuntos Sociales, viene desarrollando el programa de alojamiento de Jóvenes Universitarios con Personas Mayores, para la convivencia diaria y el intercambio de experiencias.

El Programa está destinado a personas mayores cuyas condiciones físicas les permita valerse por sí mismas, pero necesiten compañía, y a jóvenes universitarios de la Universidad de Almería.

casa

Imagen: http://enelcorazondeinfantil.blogspot.com.es/2013/08/intepretacion-de-dibujos-iii-la-casa.html

Este programa tiene un doble objetivo:

Para las personas MAYORES:

Permite a la persona mayor desarrollar la solidaridad.

Permite que puedan vivir en su entorno más tiempo, mediante una labor que les hace sentir activos y útiles para la sociedad: desarrollo de su autonomía.

Fomenta la autoestima en los mayores, a través de la oportunidad de cuidar a personas jóvenes que no disponen de medios o de la oportunidad de vivir por su cuenta para estudiar en la universidad.

Se sienten acompañados en su hogar, sobre todo por la noche, que es cuando más sensación de seguridad necesitan.

Para las personas JÓVENES:

Disponen de la posibilidad de estudiar en la Universidad de Almería gracias a la opción de residir con una persona mayor que les ofrece su casa sin ningún coste, por tanto se ahorran el alquiler.

Tienen la posibilidad de residir en un entorno familiar, con las ventajas de cercanía y trato afectuoso que eso conlleva.

A la firma del compromiso de Alojamiento ambas partes se comprometen al cumplimiento de las siguientes normas de convivencia:

La persona mayor debe facilitar el alojamiento y el acceso a los siguientes servicios de su domicilio: habitación individual, cuarto de baño, cocina, agua caliente, calefacción, uso del mobiliario, lavadora, frigorífico, televisión, teléfono (recepción de llamadas). Las comidas se realizarán por separado o compartidas si así lo acuerdan ambas partes, el estudiante podrá utilizar los utensilios de cocina obligándose a la limpieza de los mismos.

Con la subvención que se da la persona mayor percibe una cantidad de 120 € por los gastos de agua, luz y butano. Aquella persona mayor que tenga acceso a internet para el estudiante, esa cantidad se incrementa en 30 € a los 120 € anteriores, total 150€.

El estudiante debe de realizar las siguientes actuaciones: hacerle compañía (en horario compatible en clases y estudios), cobro de pensión, compra de alimentos, acompañar al médico, etc., (si así lo solicita la persona mayor). Cuidar las dependencias de la vivienda, el estudiante deberá permanece en el domicilio de la persona mayor al menos 5 noches a la semana, exceptuando el período de vacaciones.

Resumen:

Lo que se pretende con este Programa es que las personas mayores se sientan seguras en sus hogares, sobre todo por las noches ya que una de sus mayores preocupaciones es no contar con ningún tipo de auxilio durante la noche si sucede alguna eventualidad. Otra objetivo es que estos mayores no se desarraiguen de su entorno familiar, que vuelvan a tener la necesidad del cuidado de alguien, eso les puede motivar a continuar mejorando su nivel de autonomía.

Para los jóvenes, el programa les ofrece un beneficio económico, pues que no tienen que pagar alquiler ni gastos de luz y agua, sólo los alimentos que ellos mismos consumen. Y el intercambio intergeneracional les puede producir beneficios sociales e incluso afectivos a ambas partes, pues lo más interesente es la relación entre ellos.

Beneficios alojamiento con mayores

Inmaculada Asensio Fernández

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El amor no duele

catrin welz corazon

Imagen tomada de:  http://culturacolectiva.com/catrin-welz-stein-surrealismo-mixto/

Si no te valora, no es amor.

Si no está por ti, no es amor.

Si te rechaza, no es amor.

Si no tiene tiempo para dedicarte… no es amor.

Si no te trata bien, no es amor.

Si no te sientes libre a su lado, no es amor.

Si duele, si constantemente duele: no es amor.

‘El amor no duele’, además de ser el lema de una campaña del Instituto Andaluz de la Mujer para prevenir la violencia de género,  es el título de un libro cuya autora se llama Montse Barderi. En él se exponen las bases de lo que es el verdadero amor, desmitificando lo excesivamente romántico por un lado, pero a su vez desoyendo los discursos pseudocientíficos o pseudoespirituales que insisten en que no debemos depender de los demás, por tanto hay que evitar un amor que sea dependiente. Pues al respecto de esta temida dependencia Barderi apunta a que el amor requiere de implicación, compromiso y entrega al otro.

Si no se dan estos ingredientes… ¿dónde está el amor?             

*(Más sobre Barderi: http://www.mundourano.com/es-es/actualidad/noticias/entrevista-montse-barderi-autora-de-el-amor-no-duele.html )

Cada vez me doy más cuenta de que lo más importante para abrir tu corazón a una persona es tener muy presente cómo te hace sentir.

¿Cómo te sientes a su lado? ¿Qué imagen de ti misma o de ti mismo te devuelve la interacción con esa persona? Estas preguntas no son cuestión baladí, pues al final una de las cosas más importantes en la vida es el autorespeto (y el respeto a los demás, por supuesto) y si tu propio respeto hacia ti se ve comprometido por esa relación o persona… (te quieres menos, te atormentas, te despierta miedos e inseguridades a ser rechazado…) probablemente sin darte cuenta te has metido en una ‘historia’ que no te conviene… que paradójicamente no es una historia de amor.

El amor es un sentimiento, es una capacidad, es un regalo, es una ilusión, es el No-Miedo, es paz, es un camino, es un encuentro, es dar, es recibir, es aceptar, es soltar y dejar ir, es reencontrarse, es la risa, es una confidencia -un secreto, es bailar y compartir.. es VIDA.

El amor no duele.

Inmaculada Asensio Fernández

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