Inmaculada Asensio Fernández reclama al Ministerio de Sanidad y a la Dirección General de Ordenación Profesional el reconocimiento del Trabajo Social como una profesión sanitaria, denunciando la exclusión sistemática de las personas tituladas en Trabajo Social en el ámbito de la salud.
Almería, 19 de octubre de 2024 — En un nuevo capítulo de lo que parece un eterno abandono, Inmaculada Asensio Fernández ha presentado una solicitud formal al Ministerio de Sanidad para exigir lo que ya debería ser un hecho: el reconocimiento del Trabajo Social como profesión sanitaria, dentro de su ejercicio en el Sistema Nacional de Salud. Esta petición, dirigida a la Dirección General de Ordenación Profesional, no es más que un paso necesario y urgente ante la incomprensible negativa del Ministerio a integrar a las y los trabajadores sociales en el Sistema Nacional de Salud en igualdad de posiciones y condiciones que el resto de profesiones sanitarias, pues todas trabajan en equipo desde un mismo fin: la promoción de la salud.
El papel del Trabajo Social en Salud, subestimado e ignorado
Es inconcebible que, a día de hoy, el Ministerio siga considerando al Trabajo Social como una disciplina marginal, relegando su función a la mera recogida de datos, tramitación oficinista de ayudas, sin reconocer su impacto en la mejora de la salud física, mental y social de las personas. Los trabajadores sociales no son simples administrativos o auxiliares de otros profesionales, como parece pretender el Ministerio, sino actores esenciales en la intervención sobre los determinantes sociales de la salud, como la pobreza, la exclusión social y las desigualdades, tal como lo reconoce la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).
En palabras de Asensio: «Es frustrante ver cómo se sigue invisibilizando nuestra labor, limitando nuestra formación y restringiendo nuestro acceso a especializaciones que mejorarían nuestra intervención. No es solo una cuestión profesional; es una cuestión de justicia para las personas a las que atendemos».
Una exclusión que roza el absurdo: formación y desarrollo profesional negado
Uno de los ejemplos más claros de esta exclusión es la Escuela Andaluza de Salud Pública, donde las personas tituladas en Trabajo Social quedan fuera de los programas de formación especializados en áreas críticas como la salud mental, las adicciones o la promoción de la salud. Esta discriminación impide a las trabajadoras sociales acceder a la formación necesaria para intervenir de manera efectiva en situaciones que afectan directamente a la salud y el bienestar de las personas más vulnerables. «¿Cómo es posible que en un sistema que se dice inclusivo y equitativo, se nos siga vetando el acceso a formaciones que son esenciales para nuestro desarrollo y el de nuestros pacientes?», cuestiona Asensio.
La hipocresía de un sistema que habla de equidad mientras excluye a quienes la promueven
Es irónico que en un momento en que se habla tanto de la atención multidisciplinar, el Ministerio siga ignorando una parte esencial del equipo de salud: los trabajadores sociales. Mientras otras profesiones sanitarias avanzan en su reconocimiento y en la formación especializada, el Trabajo Social sigue siendo tratado como un «recurso auxiliar». Esta exclusión no solo es una falta de respeto hacia miles de profesionales, sino también una amenaza a la calidad del sistema sanitario en su conjunto.
Un clamor por el reconocimiento que ya no puede ser silenciado
La solicitud presentada exige, de manera tajante, que el Ministerio modifique la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, para incluir formalmente al Trabajo Social como profesión sanitaria, equiparando así los derechos y oportunidades de estos profesionales con el resto del equipo clínico. «Este reconocimiento no es una cuestión de capricho; es una necesidad para garantizar que podamos intervenir adecuadamente en la salud de la población, y contribuir a un sistema sanitario más justo y efectivo», concluye Asensio.
Cómo se posiciona al respecto el Consejo General de Trabajo Social
El Consejo General del Trabajo Social (CGTS) es muy claro en su posicionamiento sobre el reconocimiento del Trabajo Social como una profesión sanitaria. En diversas ocasiones manifiesta su desacuerdo y malestar con la exclusión de los trabajadores sociales del ámbito sanitario en los textos legislativos recientes y reclama su incorporación formal dentro de las profesiones sanitarias.
El CGTS argumenta que el Trabajo Social juega un papel fundamental en la reducción de las desigualdades sociales y sanitarias, interviniendo sobre los determinantes sociales de la salud desde ámbitos como hospitales, atención primaria, salud mental, adicciones y cuidados paliativos. Subraya que la labor de los trabajadores sociales está consolidada en la intervención social que afecta la salud de la población y está reconocida en los equipos interdisciplinarios en las normativas básicas que regulan las profesiones sanitarias, como la Ley General de Sanidad y otras legislaciones que mencionan su papel en el ámbito de la salud.
El CGTS critica que en documentos como el reciente «Condicionantes sociales y del contexto familiar en la Historia de Salud Digital», el trabajo social se menciona solo como recolector de datos, ignorando su capacidad de intervención integral. Además, lamenta que no se incluya al Trabajo Social en iniciativas formativas clave, como los Diplomas de Acreditación en Paliativos, lo que representa una clara discriminación y una pérdida de oportunidades formativas esenciales para mejorar la atención integral de pacientes y familias en el ámbito sanitario.
En resumen, el CGTS exige al Ministerio de Sanidad la modificación de la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias para reconocer al Trabajo Social como profesión sanitaria y denuncia las disfunciones que se generan al no contar con esta figura en áreas funcionales del sistema de salud, como los cuidados paliativos, donde ya trabajan de manera efectiva.
Por Inmaculada Asensio Fernández.