
El pasado 11 de octubre, las I Jornadas de Servicios Sociales y Trabajo Social: Propuesta de un Nuevo Modelo, celebradas en Roquetas de Mar, se consolidaron como un espacio de reflexión sobre la marcha actual del Sistema Público de Servicios Sociales, así como se articularon algunas propuestas para su modernización (para superar viejas y oxidadas estructuras).
Gracias al Colegio de Trabajo Social de Almería, pude visionar días después, a través de su canal de YouTube, las ponencias de ese día, todas interesantes, pero hoy me voy a centrar en la intervención de Emiliana Vicente González, presidenta del Consejo General de Trabajo Social (CGTS). Su conferencia, titulada “La situación de los servicios sociales en España: Resultados del IV Informe ISSE”, destacó tanto por su diagnóstico agudo del sistema actual, como por la exposición de las debilidades y oportunidades que plantea la esperada Ley Estatal de Servicios Sociales.
El Sistema Público de Servicios Sociales está convulsionando: el diagnóstico
Vicente abrió su intervención con un diagnóstico contundente: el Sistema Público de Servicios Sociales en España «tiene fiebre», y según sus palabras, «incluso convulsiona«. Esta crisis no solo es consecuencia de las múltiples transformaciones estructurales que caracterizan nuestra época, sino también del insuficiente presupuesto que nuestro país destina a los servicios sociales, el más bajo de Europa en términos per cápita.
El Sistema, señaló, arrastra problemas endémicos. A pesar de los avances normativos, muchas leyes, de segunda y tercera generación, se han quedado en el papel, sin materializar cambios reales en la práctica (ya sabemos que el papel lo aguanta todo). Emiliana denunció cómo el modelo actual perpetúa una lógica asistencialista y burocrática, donde los y las trabajadoras sociales son vistas más como gestoras de recursos que como profesionales que acompañan y promueven procesos de transformación social.
La Ley Estatal de Servicios Sociales: entre mínimos y esperanza
Uno de los puntos clave de su intervención fue la mención a la futura Ley Estatal de Servicios Sociales, actualmente – podemos decir- en momentos de negociación. Emiliana fue realista: esta será una ley de mínimos, diseñada para regular aspectos básicos de carácter estatal y garantizar un consenso entre los 17 modelos de servicios sociales que existen en España y las dos ciudades autónomas.
Según explicó, esta normativa no satisfará plenamente ni a las Administraciones Públicas ni a la profesión de Trabajo Social. Sin embargo, destacó su importancia como primer paso hacia una regulación común que facilite la actualización del Sistema. Esta ley está vinculada a los fondos europeos de resiliencia y transformación, lo que implica una supervisión directa de Europa sobre su cumplimiento. Emiliana enfatizó que esta supervisión no solo añade presión, sino también una oportunidad para impulsar cambios muy necesarios y esperados desde hace años.
«Entre no tener nada y tener una ley, aunque no sea perfecta, debemos optar por esta última,» afirmó, dejando claro que el camino hacia una legislación ideal será largo, pero que su ausencia sería aún más perjudicial.
Hacia un nuevo modelo de servicios sociales: diagnóstico y acción
Emiliana subrayó la importancia de dotar al Trabajo Social de herramientas que permitan sistematizar su práctica profesional. Compartió con las personas asistentes una información clave para el desarrollo de la profesión de Trabajo Social, y es que desde el CGTS se está trabajando activamente en la elaboración un sistema de clasificación diagnóstica que va a permitir a las trabajadoras sociales contar con un lenguaje común y juicios diagnósticos sistemáticos, unificando también criterios. Este avance no solo apoyará en la detección precoz de problemáticas sociales, sino que va a contribuir a reforzar la identidad del Trabajo Social como disciplina imprescindible en el Sistema Público.
En este sentido, destacó la necesidad de alinear el modelo de servicios sociales con el enfoque europeo plasmado en el Pilar Europeo de Derechos Sociales. Desde 2023, la Red Europea de Servicios Sociales (ESN) ha desarrollado un índice europeo para medir el estado de los servicios sociales en tres dimensiones clave:
- Derechos y políticas sociales: La importancia de normativas claras y bien definidas para regular las actuaciones y garantizar derechos.
- Inversión económica: Sin una financiación adecuada, cualquier avance será insostenible.
- Cobertura de servicios: La accesibilidad y disponibilidad de servicios es esencial para responder a las necesidades de la ciudadanía.
Una llamada a la acción profesional
El mensaje de Emiliana Vicente a la colegiatura de Trabajo Social fue contundente: «si no sabemos cómo debe desarrollarse el modelo de servicios sociales, no avanzaremos hacia ningún lado«. Con sus palabras nos está invitando a ser personas con cierta actitud de liderazgo, a través de nuestras acciones alineadas con la profesión que ejercemos, para tratar de apoyar la transformación en curso del Sistema, aprovechando nuestro conocimiento y experiencia para proponer soluciones, y no sólo manifestar lo que no funciona, para que podamos tejer nuevas propuestas de desarrollo de la historia de los servicios sociales.
«Esta profesión no se resigna, diagnostica y propone«, afirmó Emiliana, subrayando la necesidad de mantener un diálogo constante y cercano con las Administraciones y de no perder de vista los valores éticos que deben guiar nuestra práctica profesional.
La intervención de Emiliana Vicente fue una lección de liderazgo profesional, claridad y realismo. Su diagnóstico del Sistema Público de Servicios Sociales expuso las debilidades más llamativas, vinculadas a la falta de recursos, la excesiva burocratización, la limitación profesional a la realización de trámites administrativos y la ausencia de una dirección clara orquestada a través de una Ley Estatal de Servicios Sociales que permita armonizar unos criterios mínimos en el conjunto del territorio español. Por tanto, su defensa de la futura Ley Estatal de Servicios Sociales destacó la importancia de avanzar incluso cuando el consenso es difícil, que ya sabemos que lo es.
Durante su intervención, Emiliana nos recordó que los y las trabajadoras sociales no sólo gestionamos crisis, sino que también somos agentes de cambio capaces de construir un sistema más ético, inclusivo y efectivo, de manera que tenemos que empezar a sentirnos más cómodas y cómodos en posiciones de mayor liderazgo.
La Ley Estatal de Servicios Sociales, aunque imperfecta, será un punto de partida fundamental para redefinir el modelo y fortalecer el papel del Trabajo Social como profesión de referencia en los servicios sociales, desde nuestra actitud proactiva y nuestras propuestas para el avance del Sistema.
Quiero finalizar esta entrada de blog destacando la admirable labor de Emiliana Vicente como presidenta del Consejo General de Trabajo Social. Su liderazgo, tan directo como contundente, refleja una profunda convicción en los valores sólidos que sustentan nuestra profesión. Su capacidad para defender el trabajo social con claridad, experiencia y compromiso es una aportación valiosísima, que no solo inspira a quienes ejercemos esta disciplina, sino que también visibiliza su importancia en el entramado de políticas públicas de nuestro país.
Emiliana encarna una defensa activa y fundamentada de la profesión, y su actitud se refleja en cada una de sus intervenciones en público, como hemos podido comprobar en estas jornadas. Su esfuerzo refuerza el papel imprescindible de las entidades colegiales para poner en valor nuestra profesión y abrir nuevos caminos hacia el respeto que merecemos en todos los entornos en los que ejercemos, como por ejemplo el Sanitario.
Desde esta perspectiva, considero que la colegiación no es solo una opción vinculada al pago de una cuota periódica, sino una responsabilidad profesional. Colegiarnos significa hacernos colectivo, acompañarnos mutuamente y contribuir al fortalecimiento y avance del Trabajo Social, y no nos engañemos: queda mucho por hacer. Como profesionales, debemos defender nuestra presencia en los espacios donde somos referentes, como los servicios sociales, y reivindicar aquellos donde nuestra contribución es ignorada o desvalorizada, como el Sistema Educativo y el Sistema Sanitario.
Con liderazgos como el de Emiliana Vicente, estoy convencida de que la profesión de Trabajo Social seguirá avanzando, conquistando nuevos espacios y reafirmando su lugar como pilar fundamental en la defensa de los derechos sociales y la construcción de una sociedad más justa.
Gracias, Emi, de todo corazón.
Inmaculada Asensio Fernández.