
Los días 23 y 24 de marzo de 2017, la Universidad de Almería acogió el I Congreso Nacional de Investigadores Noveles en Trabajo Social, un encuentro orientado a visibilizar la investigación desarrollada desde la disciplina y a promover el interés por la producción de conocimiento en el ámbito del Trabajo Social.
En este Congreso participo presentando la comunicación «¿Qué referencias éticas encontramos en el discurso legal básico sobre Servicios Sociales en España?», vinculada a mi investigación Análisis del discurso ético en las políticas sociales en España: leyes autonómicas de servicios sociales. En este trabajo analizo comparativamente las leyes autonómicas de servicios sociales vigentes, utilizando el Análisis Crítico del Discurso desde la perspectiva de la ética aplicada a la intervención social. La investigación pone de manifiesto la escasa presencia y el desigual desarrollo de las referencias éticas en buena parte de la legislación analizada: de las diecisiete leyes estudiadas, solo siete incorporan expresamente el concepto de ética, mientras que la deontología profesional aparecía únicamente en cuatro.
Mi aportación plantea una cuestión que ya entonces consideraba fundamental: la ética no puede quedar únicamente en el ámbito de la responsabilidad individual de cada profesional, sino que debe encontrar también cauces, estructuras y garantías dentro de los propios sistemas públicos de servicios sociales. El estudio señala las importantes diferencias existentes entre comunidades autónomas y defiende la necesidad de actualizar los marcos normativos y avanzar en la creación de Comités de Ética de la Intervención Social y otros espacios que permitan deliberar ante los conflictos y dilemas que surgen en la práctica profesional.
Esta comunicación forma parte de una línea de reflexión e investigación sobre la ética aplicada a los servicios sociales que voy a continuar desarrollando en los próximos años, sobre qué lugar ocupa la ética en las políticas públicas, cómo se traduce en las normas y, sobre todo, qué estructuras necesitamos para que los valores y principios éticos tengan una aplicación real en la práctica de los servicios sociales.