Me robaron con mi consentimiento…, ¿no es ridículo?

Si, si, si... hasta el final.jpg

A raíz del debate político televisivo  a seis, previo a las elecciones generales del 28A, y tras escuchar a la sra. Cayetana Álvarez de Toledo hablando sobre el consentimiento expreso en las relaciones sexuales, tratando de diferenciar la línea entre una relación sexual consentida y una violación, me ha venido a la cabeza esta historia que viví cuando estaba en el instituto.  Se trata de un robo con intimidación que sufrí, de cuyo recuerdo me planteo, ¿hubo consentimiento o fui victima de un robo? Juzguen ustedes.

La historia:

Cuando tenía 14 años había un chico que frecuentaba mi instituto, no sé si estaba matriculado o sólo solía pasar por allí en el recreo porque conocía gente, y un buen día me paró y, delante de su séquito de amigos con caras de matones, me rodearon y tras reírse de mi un buen rato (…) me quitó las gafas y se las llevó, entre muchas risas de él y sus compinches.

En mi instituto, el Instituto de Enseñanza Secundaria “Alhamilla” (Almería), en el año 1992 había un tipo al que todos y todas conocíamos, por su fama de líder y gamberro. Este chico estaba saliendo con una chica a la que yo conocía. Ella era una joven muy delgada, de aspecto frágil y con muchos problemas familiares (más bien ausencias, siempre estaba sola y parecía no importarle a nadie). Él era un tipo malo, un matón de película –así lo calificaba casi todo el mundo-. Estaba envuelto en conductas delictivas casi siempre, aunque nunca denunciadas. A ella la trataba con la punta del pie; me llegaron comentarios sobre esa relación, que ahora –a mis  40- califico de especialmente graves y lesivos-delictivos- pero no me voy a detener en ellos en esta entrada de blog.

Una mañana en la que acababa de salir al recreo, eran las 11.30 horas, él se me acercó con todo su séquito de amigos. En ese momento yo regresaba de comprar un bocadillo en la calle San Juan Bosco, la de mi instituto. Me abordaron y me rodearon todos ellos. Recuerdo que sentí mucho miedo, pánico, pero no lloré y no pedí ayuda. No quería hacer nada que provocara una ira aún mayor en ellos. Hice todo lo posible por aparentar normalidad.

Entre todos ellos comenzaron a hacer bromas sobre mis gafas, mi aspecto físico, e incluso sobre mi miedo, pues aunque hacía estoicos esfuerzos porque no se me notara, parece que ellos lo olieron y comenzaron a mofarse de mí. Yo estaba callada ante sus provocaciones y humillaciones, sólo quería que ese momento acabara y salir de allí… viva y sin ningún hueso roto. Sí puedo decir que estuve a punto de hacerme pis encima.

Nada se detuvo. La gente transitaba aquí y allá y yo seguía en el círculo, rodeada de hombres más fuertes y mayores que yo. En aquella época aún no estaba operada de miopía y usaba gafas (8 dioptrías, que para cualquier miope sabe que es mucha graduación) y el líder me las quitó y se las puso –entre carcajadas- y finalmente se alejó con sus compinches, caminando lentamente y de vez en cuando mirando hacia atrás… y con mis gafas reposando sobre su frente… sin parar de reírse.

Permanecí parada, en silencio. No dije nada. No me defendí. No pedí ayuda. No se lo conté a nadie. Llegué a mi casa y estuve todo ese día llorando con la cabeza debajo de la almohada.

  • ¿Y tus gafas? –me preguntó mi madre- y entre sollozos le dije que un tipo malo del insti me las había quitado.
  • ¿Y no te has defendido? –me inquirió-.
  • No mamá, he pasado mucho miedo. No he sido capaz de hacer ni decir nada.
  • Ese mismo día fuimos a la óptica a por otras gafas.

Ahora, 27 años después, gracias Cayetana Álvarez de Toledo y a su intervención en el debate a seis de RTVE, sé que fue un robo y una humillación -al parecer- consentida. No sólo no dije -si, si, si- hasta el final de ese rato, sino que por un estúpido sentimiento de PÁNICO no fui capaz de decir “no, no, no”. La culpa es mía, ¿verdad Cayetana?

Inmaculada Asensio Fernández

Acerca de inmaculadasol

Reseña profesional. Trabajadora Social por la Universidad de Granada, con finalización de estudios en la Universidad de Brighton, Inglaterra. Mediadora familiar y máster en comunicación social. Desde el mes de marzo de 2018 es la directora de la Estrategia de Ética de los Servicios Sociales de Andalucía y vocal del Comité de Bioética de Andalucía, tarea que desarrolla desde su puesto como trabajadora social en el área de salud mental de la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de Andalucía, desde hace 11 años. Profesora para el Instituto Andaluz de Administraciones Públicas, colaboradora de la Escuela Andaluza de Salud Pública, Universidades, Colegios de Trabajo Social y Asociaciones, entre otros. En la actualidad realizando la tesis doctoral en ética aplicada al trabajo social en los servicios sociales, bajo la dirección de Dña. Rocío López San Luis y D. Juan Sebastián Fernández Prados y Dña. María Jesús Uríz Pemán. Activa bloguera, y miembro de la plataforma nacional Blogotsfera, dentro del Consejo General del Trabajo Social. Cuenta con diferentes publicaciones académicas relacionadas con su profesión y con su ámbito de investigación. Su curriculum completo: https://goo.gl/rKxyd1
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