El Trabajo Social es combativo en las calles, ¿lo es también en su espacio profesional?

Audio: El Trabajo Social es combativo en las calles, ¿lo es también en su espacio profesional?

Hoy me encuentro con ganas de autocrítica, como profesional del Trabajo Social. Esto no quiere decir que esta crítica no pudiera ser extensible a otros perfiles profesionales, pero me circunscribo al mío.

Como en alguna ocasión he escuchado decir al profesor Manuel López Muñoz, “sin aspavientos ni hiperventilaciones”, me apetece dar una apreciación sobre algo que vengo observando en los equipos profesionales (sobre todo socio-sanitarios, y sanitarios):

“Las personas que ejercemos el trabajo social, somos más combativas en nuestras proclamas y discursos en público (por ejemplo, en manifestaciones) que a la hora de reivindicar el propio espacio profesional”.

Por raro que parezca, cuando el trabajo social sale del espacio que lo vio nacer y desarrollarse, y que además son su ámbito de absoluta referencia: los servicios sociales, para insertarse en el espacio de trabajo sanitario o socio-sanitario, se genera cierta falta de consideración profesional hacia sus funciones y cometido.

Da comienzo el baile de la confusión y los equipos no terminan de tener claro qué tipo de labor exclusiva corresponde a estos profesionales… si son administrativos, si se encargan de “arreglar paguicas”, o de “auxiliar” en todo aquello que se considere necesario para la correcta atención a las personas, pero sin un ámbito realmente propio e indiscutible que no sea rellenar solicitudes, formularios o completar informes para solicitar recursos de apoyo a la intervención de “otros”.

Los y las trabajadoras sociales realizamos INTERVENCIÓN con las personas y nuestro cometido es la transformación de situaciones sociales adversas, y disponemos de diferentes modelos teóricos desde los que nos movemos para ello, con el objetivo siempre de mejorar la calidad de vida de las personas en diferentes dimensiones. Acompañamos terapéuticamente cuando es necesario, abordamos situaciones de crisis, realizamos intervención con familias para mediar en situaciones de conflicto y para apoyar en la reorganización de roles; detectamos necesidades sociales, situaciones de malos tratos o de riesgo de padecerlos, y las diagnosticamos oportunamente haciendo uso de nuestras herramientas, técnicas e instrumentos. Si, solemos trabajar en equipo porque valoramos la aportación de cada perfil profesional, pero siempre tenemos claro hasta donde llegan nuestras responsabilidades, aportaciones al equipo y decisiones.

Sé que hay varios grupos de trabajo, en los diferentes Colegios Oficiales de Trabajo Social de toda España, en los que se trabaja en el objetivo de visibilizar el papel del trabajo social en el ámbito sanitario. No son pocas las veces que he leído comentarios y post en las redes sociales por parte de colegas de profesión que se quejan de falta de reconocimiento y de una clara definición de competencias exclusivas en estos espacios socio-sanitarios…, pero, a efectos prácticos, su ruido es como el de una aguja cayendo al suelo al tratar de enhebrarla: algo de queja y poco más.

Detecto que las y los profesionales somos proclives a unirnos para manifestarnos y reivindicar una sociedad más justa y más igualitaria, sin violencias, y con la perspectiva de impulsar la accesibilidad universal al estatuto básico para la dignidad humana: los Derechos Sociales para todas las personas. Esto es algo que nos moviliza como colectivo y no dudamos en alzar nuestra voz en los foros comunitarios, y en las calles:

“Me too”, “Ni una menos”, “Yo si te creo, hermana”, “Basta de injusticias”, “Vida digna para todas las personas”, “Si matan a una, nos matan a todas”, “Nosotras parimos, nosotras decidimos”, etc…

Ciertamente, todas estas proclamas presentes en las manifestaciones forman parte del ideario y discurso de la profesión de Trabajo Social (aunque no es exclusivo de esta), y, de hecho, esto hace que muchas personas califiquen al Trabajo Social y sus profesionales como personas críticas que no se dejan adormecer y que luchan activamente por una sociedad más justa, por unas condiciones de vida digna para todas las personas, por el derecho a una convivencia sin violencias.

Sin embargo, últimamente me pregunto:

¿Somos igual de combativas en nuestros discursos y proclamas colectivas, que en el espacio profesional individual… en los equipos técnicos, en los centros de trabajo, en las organizaciones? 

En mi experiencia personal os digo que NO. Sigo observando que la profesión de Trabajo Social sigue sufriendo cierto aire de sub-alternidad, cuando está en el encuentro con otras disciplinas profesionales fuera del ámbito de los servicios sociales.

Esto es una cuestión cultural que he observado únicamente en España; ya que terminé el último año de carrera en Reino Unido, y esto no era así, sino más bien todo lo contrario. Además, realicé una estancia en la Facultad de Trabajo Social de Costa Rica y observé que era una disciplina académica respetada socialmente. Lo mismo aprecié respecto al Trabajo Social en Brasil, donde colaboré en un proyecto de evaluación de políticas públicas de Salud, en Salvador de Bahía (organizado por la Escuela Andaluza de Salud Pública), y percibí que mi profesión era reconocida y apreciada por el resto de profesionales.

Luego, he viajado a otros muchos países de la Unión Europea (Alemania, Italia, Bélgica, Holanda…) y mi profesión goza de reconocimiento académico, profesional y social, y lo mismo sucede cuando realiza intervenciones con otros perfiles profesionales. Aquí en España todavía hay profesiones que consideran que el Trabajo Social “sólo” sirve para realizar gestiones administrativas… poco más.

#Spainisdifferent

El Trabajo Social necesita reivindicar su espacio, que no su valor, pues este se lo da su cuerpo de conocimiento, sus aportaciones científicas al terreno de las ciencias sociales y su práctica profesional, cada vez más necesaria en estos tiempos de injusticias varias.

Aunque una persona (TRABAJADORA SOCIAL) trate individualmente de cambiar las cosas en este tipo de centros de trabajo y organizaciones, con toda la fuerza de sus argumentos e intelecto… si se lucha sola, al final no queda más remedio de soltar el conflicto para que lo resuelva el tiempo…, si no se quiere perecer en el intento.

Abro hilo para una reflexión reposada.

¿Quieres dejar tu opinión? Gracias.

Inmaculada Asensio Fernández.

2 comentarios en “El Trabajo Social es combativo en las calles, ¿lo es también en su espacio profesional?

  1. Araceli dijo:

    Efectivamente como tù bien dices, la profesiòn del trabajo social en Reino Unido està bien reconocida y delimitada. Uno de los elementos esenciales en esta profesiòn, al menos en este paìs, es el trabajo multiprofesional, el trabajo en equipo, el cual no sòlo està reconocido sino especialmente impulsado desde la normativa jurìdica y reglamentaria, muy especialmente en el àmbito de niños y familias. Tanto en el àmbito de adultos como en el de niños y familias, el trabajo conjunto con el equipo sanitario es fundamental pues la salud mental de mayores asi como de padres y madres, y tambièn ninos y niñas, està profundamente dañada y es una constante en el 99% de los casos. Es verdad q los lìmites de la intervenciòn social o sanitaria a veces no estàn claros, especialmente en mayores, pues las necesidades sociales y sanitarias estàn intrìnsecamente ligadas y la lìnea divisoria de lo que corresponde al àmbito social o sanitario es muy delgada y difìcil de determinar. Sin embargo, siempre se trabaja conjuntamente y en beneficio del usuario para determinar què intervenciòn debe prevalecer sin abandonar el trabajo en equipo. El trabajo social sì està reconocido y valorado profesionalmente en este paìs, y tanto los profesionales sanitarios, educativos o de la salud contribuyen a este reconocimiento en su pràctica diaria al requerir del trabajador social su pericia e intervenciòn en cualquier momento en el que pudiera existir un riesgo o exista un daño en el bienestar fìsico o emocional de las personas, pues esto està intrìnsecamente ligado a sus necesidades sociales.

    • inmaculadasol dijo:

      Querida amiga:
      Como siempre te digo, tienes la enorme fortuna de haber estudiado trabajo social en el país que vio nacer la profesión, y además ejerces también allí. Es una suerte contar muchas veces con tus comentarios sobre diversos temas, como por ejemplo los límites del secreto profesional para proteger a las víctimas de violencia de género, o a la infancia: no todo vale en pos del respeto a la autonomía de las personas (confidencialidad), ni en pos del respeto al vínculo profesional. Cuando dos valores chocan, hay que decidir cuál de ellos es más importante (si existe una jerarquía) o menos lesivo para la persona y la intervención, pero sobre todo medido en términos de posibles consecuencias. Me gusta mucho saber cómo resolvéis institucionalmente determinados temas, y también como colectivo profesional. Además, el hecho de que seas licenciada en Derecho te aporta un plus muy importante. Una alegría leerte aquí en el blog. Te mando un fortísimo abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s