Comunicación honesta

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En determinadas situaciones me he preguntado cómo sería la mejor manera de expresar lo que siento, de pedir algo que necesito o simplemente hablar a las claras con alguien sobre un asunto pendiente, siendo honesta, más sin poner en riesgo la relación y sin dañar innecesariamente al otro.

¿Me lo callo o lo suelto de una vez?

Ser honesto no quiere decir compartir cada pensamiento que cruza por tu mente, ni mucho menos. Muchos de nuestros pensamientos responden a patrones internos, así como a la emocionalidad del momento o situación… y suelen enturbiar más que ayudar en el proceso de ser honestos.

Una mente clara es como un río en calma. Limpio y tranquilo. Tener esto presente es importante.

Es difícil ofender a otra persona cuando lo que se comparte son los propios sentimientos -expresados en 1ª persona- y las propias experiencias. Si se habla de la otra persona, es oportuno preguntarse si es asunto tuyo hablar del otro.

¿Acaso quieres que la otra persona cambie para que tú te sientas mejor? ¿Crees que reprochar va a aportar algo interesante al intercambio? Conviene reflexionar sobre ello antes de abrir el pico.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el TACTO. Como dicen, quien no tiene un mínimo de tacto a la hora de relacionarse con personas siempre tendrá enemigos, o por lo menos perderá aliados. Tener una política de honestidad y transparencia en nuestras relaciones no nos da permiso para intimidar a la gente con opiniones groseras o difíciles de manejar. Puedes ser honesto, directo y suave al mismo tiempo, diciendo lo que quieres educadamente, así como conociendo de antemano las susceptibilidades más evidentes de tu interlocutor.

Revisa tu actitud antes hablar. Si estás cansado o de mal humor, sin duda puedes enviar un mensaje equivocado, aunque no te des ni cuenta, incluso utilizando palabras correctas. Tu actitud y tus intenciones se perciben a través de la voz o la postura, por tanto un talante tranquilo y, en la medida de lo posible, amable, facilitan la comunicación.

Si tienes miedo de lastimar a la otra persona con tus pensamientos o con tus palabras: ¡Espera! Lo mejor es que pase el temor, pues de lo contrario la persona no se centrará en el mensaje o la intención, sino en el miedo. Y si ve tu miedo tendrá una buena razón para desconfiar de ti y de tu honestidad. Relajate. Es la manera de que no perciba tu mensaje negativamente.

No utilices calificativos. Me refiero a expresiones tipo: “sin ánimo de ofender…”, pues la persona interpretará: “prepárate para ser ofendido”. Si le dices: “míralo de esta manera”, puede que la persona entienda que su visión no es aceptada.

La verdad no necesita presentaciones. Baste decir lo que quieres con claridad y sencillez, sólo eso.

Es importante tener una actitud comprensiva y empática. Aún entregando tu verdad con el mayor tacto, amabilidad y buenas intenciones, todavía puede golpear el nervio de alguien. Estas situaciones se pueden navegar con paciencia.

Escucha el grito o el sarcasmo y deja que sea la otra persona la que maneje su dolor. Una cosa que puedes hacer aquí es expresarle: “es realmente importante para mí ser abierto y honesto contigo. Siento que lo estés pasando mal ¿Hay algo que yo pueda hacer para ayudarte en este momento?

Ser abierto y sincero siempre es más fácil con la práctica. Si lo consigues las recompensas valen la pena, pues se liberan cargas. Desde luego no vas a cambiar el mundo, pero mejorarás tu vida, que es de lo que se trata.

 Extraído de diferentes lecturas de Luis Sergio Lico, orador, consultor y educador en Brasil.

Autora: Inmaculada Asensio Fernández

Acerca de inmaculadasol

Inmaculada es Trabajadora Social por la Universidad de Granada, con finalización de estudios en la Universidad de Brighton, Inglaterra. Es una activa bloguera (miembro de la Blogotsfera), y a través de su blog inmaculadasol.com comparte artículos y reflexiones sobre el trabajo social, y recursos personales para avanzar. Es Máster en Comunicación Social por la Universidad de Almería. Actualmente está realizando el Doctorado sobre Ética en la Intervención Social, también en la Universidad de Almería. Ejerce como trabajadora social en la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de Andalucía, en el Departamento de Salud Mental. Además, colabora como docente en actividades formativas regulares (para la Administración Pública, la Universidad, etc). Cuenta con diferentes publicaciones académicas relacionadas con su profesión y su ámbito de investigación (capítulos de libro, artículos, posters y manuales sobre trabajo social). En el mes de marzo de este año ha sido nombrada Directora de la Estrategia de Ética de los Servicios Social de Andalucía, actividad ésta que compatibiliza con su labor como trabajadora social de la Agencia de SS. SS y Dependencia.
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